“El espacio público: hacia la sustentabilidad de la ciudad”
Dr. Arq. Mauricio Hernández Bonilla
Introducción
¿Por qué es importante hablar del espacio público en la actualidad? Desde la antigüedad, los espacios públicos representan un papel importante en el desarrollo de la humanidad. A partir de la emergencia de los conglomerados humanos a manera de ciudades, los espacios públicos han jugado diversos roles en la estructuración, consolidación y desarrollo de las civilizaciones. Por ejemplo, en la grecia clásica, en las “Polis”, el espacio público representaba el lugar primario de la comunicación y del ejercicio de ciudadanía y democracia. En la ciudad prehispánica, el espacio público era el lugar de intercambio comercial, de manifestación religiosa y cultural, posteriormente, en la ciudad colonial y hasta la primera mitad del siglo XX, era el lugar del comercio, interacción social, rituales y las celebraciones religiosas. Pero, ¿cuál es el papel del espacio público en la ciudad contemporánea? ¿Cuál es la concepción de los espacios públicos en la construcción de la ciudad sustentable del siglo XXI? En la actualidad, algunos investigadores argumentan acerca de la desaparición del espacio público, otros afirman sobre la emergencia de nuevas formas y espacios de interrelación colectiva. Entonces nos preguntamos ¿Cuál es la situación del espacio público en la ciudad Mexicana? A partir de este cuestionamiento reflexionaremos sobre la situación actual y el futuro del espacio público en nuestras ciudades, con el principal objetivo de enfatizar sobre la importancia social, económica y ambiental del espacio público de cara a la sustentabilidad, de esta manera haciendo evidente, desde distintas perspectivas, el papel fundamental que éste representa en el desarrollo sustentable de las ciudades Mexicanas. Por otro lado, a través de estas líneas se pretende proponer la temática del espacio público como una línea de generación de conocimiento fundamental dentro de la Red de Estudios Territoriales desde la Sustentabilidad (RETSUS) .
La ciudad es el espacio público
El espacio público como las plazas, parques, calles y avenidas y la envolvente del espacio privado, es decir, las fachadas de los edificios, es lo que percibimos a primera vista como ciudad. La ciudad es el espacio público, este es el medio a través del cual, una ciudad informa sobre su esencia, identidad, historia, dinámica actual y finalmente acerca de la calidad de vida y habitabilidad que ésta proporciona a sus habitantes. Así, el espacio público lo podemos entender como un artefacto físico, como un elemento conformador de morfología con funciones determinadas; es el espacio de relación entre lo construido y lo no construido. También lo podemos identificar como un ambiente cultural, en donde las costumbres, tradiciones, prácticas cotidianas y de vida diaria se hacen visibles. En otro sentido, el espacio público puede ser considerado como una colección de bienes económicos cuantificables, como parte de la infraestructura y el equipamiento del sistema urbano conformando un sistema de partes interconectadas. Finalmente, lo podemos ver como un símbolo, como un icono a exteriorizar y una experiencia diaria abierta. Así precisaremos que, la ciudad esta conformada por el espacio público: las calles, plazas, parques, y estos a su vez, conforman la ciudad.
La crisis de lo público
Pero, ¿Cuál es la situación actual del espacio público? La modernidad ha traído consigo cambios en la forma de vivir la ciudad; así también han emergido cambios entorno a la valoración de la vida pública. En la ciudad contemporánea, la relación público-privada pierde su balance imponiéndose lo privado sobre lo público. Algunos analistas incluso, hablan sobre la desaparición del espacio público. Si consideramos el deterioro de lo público en la ciudad contemporánea, si podemos hablar de la desaparición de las cualidades públicas del espacio urbano, lo cual nos conduce a afirmar sobre la existencia de una “crisis de los espacios públicos”.
Desde inicios del siglo XX, la industrialización y automatización de la sociedad trajo consigo la transformación de las formas de vida, emergiendo así, la necesidad de crear nuevos espacios de vida que satisficiesen las nuevas demandas que imponía la modernidad. El funcionalismo rechazó las formas urbanas de la ciudad tradicional denegando la calle y la plaza, ya que, estas no correspondían con las emergentes relaciones económicas y sociales. Así, el espacio público de la ciudad histórica fue sustituido por grandes espacios abiertos sin delimitantes y solo flanqueados por las nuevas formas de vivienda, caracterizadas por los edificios de gran altura distantes unos de otros, en donde la vida entre los edificios se tornó difusa y carente de la vitalidad que caracterizaba al espacio público de la ciudad tradicional. Por otro lado, la separación cada vez mayor de las actividades humanas (trabajo-habitación-recreación), esto, coadyuvado por la masificación y excesivo uso del transporte privado, ha dado como resultado el crecimiento y expansión desmedida de las ciudades, convirtiéndose el espacio público en el espacio para el automóvil y no para el peatón.
La experiencia cotidiana en lo público cada vez resulta ser menos atractiva para los habitantes de la ciudad. Las calles y aceras se encuentran invadidas por usos privados, bien como estacionamientos o como espacios para el comercio y el trabajo de algunos. Las rutas peatonales ahora se caracterizan por ser caminos fragmentados, inaccesibles para los adultos mayores y para aquellos con capacidades diferentes. Además la contaminación y el ruido producido por los vehículos, tornan la experiencia urbana estresante y desagradable para muchos.
La crisis de lo público ha surgido de la continua privatización e individualización de la vida pública urbana. Por un lado, el espacio público ha perdido sus atributos como espacio de socialización e intercambio, convirtiéndose en muchos casos, en el espacio exclusivo de circulación a gran velocidad. Por otro lado, en la contemporaneidad se vive un cambio de percepción sobre el espacio público; desafortunadamente la experiencia pública se percibe insegura y por lo tanto existe una pérdida de confidencia en las actividades públicas. La entremezcla entre desconocidos puede resultar agobiante y frecuentemente esta caracterizada por el miedo y la desconfianza.
La ciudad se fragmenta y desconecta física y socialmente, impulsándose la privatización de la ciudad a través de las nuevas formas residenciales, como lo son la existencia cada vez mayor de “fraccionamientos cerrados”. Estos son enclaves habitacionales caracterizados por su mono-funcionalidad, homogeneidad social y exclusividad. Espacios urbanos que se aíslan de la ciudad para crear un ambiente “agradable, tranquilo y seguro” para aquellos grupos minoritarios de la sociedad capaces de pagar por este beneficio. Así, el espacio urbano se privatiza, la calle y los parques de calidad se vuelven accesibles solo para unos cuantos.
El espacio público de convivencia, intercambio y manifestación, política, social y cultural se sustituye paulatinamente por los espacios del consumo, imponiéndose los seudo espacios públicos promovidos por la globalización y el neoliberalismo económico sobre los espacios públicos tradicionales: los mega-centros comerciales son ahora el centro de recreo para muchos. Como un digno representante de estos nuevos valores de producción urbana en México, podríamos mencionar el complejo urbano “Santa Fe”, localizado al sur de la capital mexicana. En Santa Fe emerge “la existencia de un urbanismo, público y privado, que parece empeñado en romper la ciudad en fragmentos, en aislar a las personas, segregar los grupos sociales, encerrarlos a cada uno en sus guetos…sin espacios públicos, enfrentado a su entorno, que aparece como una ciudad amurallada para uso exclusivo de sus residentes acomodados y acobardados” (Borja, 2003)
La crisis de lo público también es evidente en la ciudad de los sectores de menos recursos. El crecimiento desmedido de la población y los movimientos migratorios del campo a la ciudad de las últimas décadas, han dado como resultado el crecimiento de las ciudades con equipamientos y servicios insuficientes y con muy bajos niveles de calidad de vida. Los barrios y colonias populares de nuestras ciudades creadas durante la segunda mitad del siglo XX, surgen sin espacios públicos suficientes, y en el caso de su existencia de muy baja calidad (Figura1). Frecuentemente observamos en nuestras ciudades la falta de balance entre lo construido y lo no construido, lo público y lo privado, entre lo verde y natural y lo asfaltado. Las ciudades mexicanas continúan expandiéndose de manera extensiva sin parques, plazas, y áreas verdes que provean de equilibrio ambiental, social y por lo tanto de calidad de vida del sistema urbano. Peor aún, en las colonias, fraccionamientos y barrios de los de los sectores de menores recursos, el poco espacio público existente se encuentra generalmente amenazado, primeramente por el abandono debido a la falta de preocupación por los bienes públicos; en segundo lugar, se encuentran amenazados por diversos agentes que fomentan su privatización a través de la construcción de viviendas y otro tipo de edificios. Aquí debemos reconocer, que el espacio público es tan necesario como el espacio privado para el desarrollo de las sociedades urbanas.
Espacio Público: recurso colectivo compartido
En la “crisis contemporánea del espacio público”, la vida pública y los espacio públicos se encuentran en riesgo, entonces es necesario cuestionarnos ¿cómo lograr una revalorización de lo público como un recurso colectivo y compartido? Frente a la crisis de calidad urbana de la ciudad mexicana, se hace necesario un cambio de cultura entorno a lo público y considerar al espacio urbano como un recurso colectivo y compartido y de gran importancia para la creación de calidad de vida urbana. Esto implica retomar una aptitud de vida colectiva enfrentando la experiencia urbana contemporánea caracterizada por la fragmentación, la discontinuidad física, la exclusión social, carencia de valores de asociación y respeto por nuestro ambiente público y así reconsiderar el espacio de la ciudad como el espacio de todos y no el de nadie. En la actualidad se requiere de un cambio de percepción del espacio urbano. Los espacios públicos, las calles y sus aceras, los parques y plazas, frecuentemente son considerados como un equipamiento e infraestructura más, que de manera cuantitativa atacan los rezagos de antaño. Sin embargo, además de esto se requiere una conceptualización del espacio público y la ciudad como un recurso colectivo, que unifica, integra, que se comparte, y que es responsabilidad de todos aquellos actores y agentes que lo producen y consumen: la ciudadanía, las autoridades y gestores urbanos. Considerar al espacio público como un recurso colectivo implica adoptar la vida urbana, su gestión y materialidad resultante como un concepto más rico e incluyente (Healey, 2002). Esto nos conducirá también a reconocer a los espacios públicos más allá de su valor físico y cuantificable para la cobertura de servicios urbanos, sino como un elemento esencial para el desarrollo sostenible o sustentable de las ciudades, identificando sus cualidades como detonadores del desarrollo ambiental, social y económico de las sociedades urbanas. Así el espacio público a través de una conceptualización más integral alcanzará valores como componente esencial del urbanismo y ordenador de la ciudad, como el espacio prominente de la sociabilidad urbana, la democracia, la participación social y de ciudadanía, como un medio indispensable para la promoción y recuperación económica de las ciudades y finalmente como un espacio que incorpora significados de vida diaria, anhelos, deseos y símbolos para todos aquellos que habitan la ciudad. Asumiendo nuevas aptitudes entorno a lo público, se contribuirá a la restitución paulatina de los valores de colectividad e integración, los cuales se han visto afectados negativamente por la creciente individualización, inseguridad y privatización de la vida urbana fomentada por la modernidad, las aptitudes y tendencias de la contemporaneidad
El rescate del espacio público
Afortunadamente, entre la crisis, emergen iniciativas importantes recuperando las cualidades del espacio público y recobrando la calidad de vida y habitabilidad de las ciudades. En diversas ciudades se han impulsado diversas estrategias y políticas para el mejoramiento y rescate de calles, avenidas, plazas y parques. Estas intervenciones sobre el espacio urbano, han estado generalmente enmarcadas en proyectos ambiciosos de regeneración involucrando acciones tanto en el ámbito público como privado recuperando sectores urbanos en decadencia. Además de recuperar el patrimonio urbano, estas intervenciones implican una reactivación económica y por tanto la promoción e inserción de las ciudades a una dinámica de competitividad. Por otro lado, estas estrategias e intervenciones emergen como respuesta a las tendencias de vida urbana, en donde la modernidad, la segregación y el enaltecimiento por la vida privada constriñen la sustentabilidad del espacio público de la ciudad actual (Hernández Bonilla, 2005). Un ejemplo importante es el caso de la ciudad de Barcelona, la cual a raíz de su designación para la sede de los juegos olímpicos aprovechó la oportunidad para llevar a cabo una recuperación integral de la ciudad a través de una estrategia basada en la conectividad de sus diversos sectores y zonas a través de una red de espacios públicos desde el centro hasta las periferias más desfavorecidas (Figura 2). Así beneficiando no sólo a las zonas turísticas e importantes para los dueños de los grandes capitales, sino más importante aún embelleciendo y monumentalizando el espacio urbano de las periferias populares y además proveyendo de calidad de vida y niveles dignos de habitabilidad a los barceloneses. Por el éxito de sus prácticas pertinentes, con visión ambiental, económica y social, en la actualidad Barcelona, es un modelo de desarrollo urbano sustentable en el mundo. En Latinoamérica, en la última década, también se han presentado prácticas importantes de intervención en el espacio público, como es el caso de Curitiba (Brasil) o el de Bogotá (Colombia). Ambos casos también representan ejemplos importantes sobre como el ordenamiento y desarrollo urbano sustentable puede conseguirse a través de formas innovadores de organización, planeación y diseño urbano sin la implicación de inversiones excesivas.
Por otro lado, en la ciudad popular, la ciudad de los más marginados, el espacio público sigue siendo el espacio primario de las diversas manifestaciones sociales, políticas, culturales y de vida diaria. Este representa el espacio social más inmediato, en donde los pobladores confirman su identidad colectiva, refuerzan vínculos vecinales, crean y re-crean su sociabilidad. A través de la investigación, hemos podido constatar como en las colonias populares, aunque a una escala menor y con recursos económicos mínimos, emergen prácticas importantes de sustentabilidad dignas de atención (Hernández Bonilla, 2004, 2005). En las colonias populares se ha analizado como los habitantes se han organizado en comités vecinales de protección del espacio publico y han defendido de la privatización, los pocos espacios públicos localizados cerca de sus viviendas. Los colonos se han apropiado positivamente de las calles, áreas verdes y parques para su rescate como áreas de juego y recreo para que los habitantes más jóvenes puedan crecer en un ambiente más sano y limpio y en donde puedan aprender a ser ciudadanos con responsabilidad de su ciudad y entorno inmediato (Figura 3). Las acciones en el espacio público de los sectores de menores ingresos resultan ser ejemplos importantísimos sobre como la participación, la apropiación positiva del espacio público, la identificación colectiva con el entorno y el reconocimiento del valor de lo público conllevan a formas innovadoras de organización, conduciendo al desarrollo y mejoramiento sustentable de nuestras ciudades (Figura 4).
El espacio público: hacia la sustentabilidad de la ciudad
Los casos anteriores nos invitan a la reflexión sobre los valores que el espacio público involucra. Los parques, las plazas, las calles y avenidas apreciadas como un recurso colectivo y compartido representan un elemento indispensable para la sustentabilidad de las sociedades urbanas, con valor y significado ambiental, social y económico. El espacio público constituye el espacio de aprendizaje de la sociabilidad, democracia, ciudadanía y desarrollo humano; además los espacios públicos trasmiten y crean significado simbólico, sentido de comunidad y pertenencia. Finalmente, estos valores contribuyen a la calidad de vida y habitabilidad sostenible de las ciudades. Es de suma importancia el reconocimiento de estos valores, sin una valoración integral de los espacios públicos como elementos fundamentales de la sustentabilidad difícilmente se alcanzará una concepción integral de lo que debe ser el desarrollo urbano sustentable.
Además, los nuevos proyectos de espacio público y el mejoramiento del existente deben ir acompañados de una visión y estrategias de gestión incluyentes y participativas, las cuales contribuyan a la creación de una ciudadanía más involucrada y responsable, y por consiguiente a una sociedad más integrada; conllevando a la creación de un espacio urbano más seguro y agradable, a una ciudad saludable para todos los ciudadanos, los niños, los jóvenes, las mujeres y los adultos mayores. Sin una gestión participativa, el proyecto del espacio público pierde su esencia de “público” y en consecuencia disipándose los valores y beneficios que puede involucrar.
Lo anterior, implica un reto, para alcanzar espacios públicos sostenibles debemos superar la fragmentación social, el individualismo, la falta de solidaridad y atractivo por la vida pública. Es necesario la promoción del interés por lo público; los gestores de la ciudad, las organizaciones, instituciones y todos aquellos interesados en la creación de ciudades más habitables deben asumir con responsabilidad este reto, fomentando una nueva conciencia sobre las condiciones actuales de nuestras ciudades, nuestros barrios, nuestras calles y espacios abiertos, áreas verdes y recreo. El desafío es crear una “cultura del espacio público” en donde los ciudadanos aprendemos realmente a apropiarnos positivamente del espacio exterior a nuestras viviendas, fomentando su cuidado, respecto, mantenimiento y buen uso. Así como en otros contextos, nuestras ciudades también pueden gozar de espacios públicos más agradables, independientemente de los recursos económicos disponibles; diversos casos han demostrado, que esto depende de más bien de formas innovadoras de organización social y de un cambio de aptitud y adquisición de conciencia.
Las universidades también juegan un papel importante en este proceso, ya que es aquí donde se forman los nuevos profesionales del ambiente construido, los cuales deben fomentar una nueva aptitud entorno a lo público. La generación del conocimiento debe ser congruente con la realidad social y ambiental de nuestras ciudades, es aquí donde la RETSUS (Red de Estudios Territoriales desde la Sustentabilidad) encuentra su pertinencia en el ámbito del diseño, planeamiento, gestión y desarrollo urbano con vistas hacia un futuro urbano más sostenible.
Respecto a la temática del espacio público, se considera que ésta debe ser una línea de investigación fundamental dentro de la RETSUS. Desde esta red, la situación actual del espacio público puede ser abordada a través de un “Observatorio del Espacio Público”, el cual cumpla tareas de monitoreo, investigación y principalmente de propuesta de políticas y estrategias para un mejor desarrollo del espacio público urbano en México. Inicialmente, a partir de la “red por el espacio público” se propone el establecimiento consensos y nuevas metodologías sobre cómo abordar el estudio de los espacios públicos en el campo de los estudios urbanos, el diseño y la planificación. Es necesario el establecimiento de formas innovadoras de análisis de nuevos proyectos de desarrollo y mejoramiento del espacio público; Así también, es de gran pertinencia investigar sobre la producción social del espacio publico, monitoreando y analizando los procesos de transformación, producción y desarrollo de lo público (la gestión, planeación, el diseño, participación, uso y apropiación cotidiana del espacio público. Por otro lado, se debe entender a profundidad los resultados e impactos de las intervenciones de espacio público dentro de los procesos de regeneración, mejoramiento y desarrollo urbano. Finalmente consideramos que la RETSUS a través de esta línea de generación del conocimiento podría jugar un papel muy importante en lo que hemos llamado “La creación de la cultura del espacio público” una cultura, la cual, su existencia es vital para la sostenibilidad de la ciudad Mexicana.
Bibliografía
Borja J, Muxi Z. (2003). El Espacio Público: Ciudad y Ciudadanía. Barcelona: Electa
Healey P. (2002). On Creating the ‘City’ as a Collective Resource. Urban Studies 39: 1777-92
Hernandez Bonilla M. (2005). Mejoramiento del Espacio Público en las Colonias Populares de México. Caso de estudio de Xalapa-Veracruz. Revista INVI/Instituto de la Vivienda, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile: 181-99
Hernandez Bonilla M. (2004) Transforming public spaces in Mexico: The case of colonias populares in Xalapa. PhD Thesis, School of Architecture, Planning and Landscape, University of Newcastle upon Tyne, UK.
Respecto al espacio público como lo habla esta lectura, yo creo y estoy de acuerdo que los espacios públicos sean una parte muy importante en las ciudades y en desarrollo de la sociedad, si comparamos ciudades como en la lectura nombran a Barcelona, o bien cualquier otra ciudad o país de primer mundo, estos espacios son inclusive más importantes que algún buen fraccionamiento o plaza comercial de ese lugar, al contrario de lo que nosotros vemos como importante o elemental, ya que a nosotros nuestro máximo es poder estar en un área rodeada de tranquilidad, sin parques con malvivientes, ni mercados, ni nada que de suficiente espacio libre para albergar todas esas cosas indeseables, al contrario buscamos fraccionamientos privados, cerca de lugares multiusos como centros comerciales, o plazas de servicios. Nuestro quehacer como arquitectos y futuros creadores de espacios ya sean públicos o privados, necesitamos retomar lo que aquellos países aplican y han conjugado una formula buena, entre lo público y privado, y al mismo tiempo de estos espacios públicos se enorgullecen, y se hacen ciudades tan importantes y emblemáticas, turística y localmente (las ramblas). Solo que aplicando eso aquí es necesario hacer una investigación del sitio, donde podamos empezar a rehabilitar sus problemas, para después atacarlos y crear un espacio publico ideal.
ResponderEliminargrissell fentanes silva
En esta nueva configuración del espacio, existen lugares que se han quedado deslocalizados.
ResponderEliminarAsí encontramos otros lugares deslocalizados constituidos por una tendencia creciente a la construcción de espacios cerrados que se aíslan del resto de la ciudad. Ciudades donde los espacios deslocalizados aumentan cada día, los baldíos, las construcciones abandonadas o subutilizadas, los centros comerciales, los fraccionamientos cerrados. La ciudad se puede considerar como un lugar excepcional de convivencia. Concebir la urbe como un espacio ideal para la formación, el trabajo, la diversión, un espacio civilizado y placentero.
Es justamente, en este proceso de crecimiento y transformación de las redes de ciudades donde hallamos espacios o lugares deslocalizados, y en donde se debe encontrar sentido y una necesaria aproximación a los procesos de ordenación territorial de la red de ciudades en la que estamos inmersos. Por otro lado, porque la ordenación territorial se proyecta en las ciudades como realidad manifiesta.
En esta nueva configuración del espacio, existen lugares que se han quedado deslocalizados. Espacios y construcciones urbanas cuyo funcionamiento estaba integrado a la vida urbana y que se encuentran hoy en día olvidados.
Por el contrario provocan el alejamiento de los espacios públicos abiertos y una pérdida de la calle como un espacio colectivo, y proliferan los espacios cerrados como los centros comerciales y los fraccionamientos bardeados. Ciudades donde los espacios deslocalizados aumentan cada día, los baldíos, las construcciones abandonadas o subutilizadas, los centros comerciales, los fraccionamientos cerrados. La ciudad se puede considerar como un lugar excepcional de convivencia. Concebir la urbe como un espacio ideal para la formación, el trabajo, la diversión, un espacio civilizado y placentero.
Los espacios públicos como lo menciona la lectura son una parte muy importante en las ciudades y en desarrollo de la sociedad, estos espacios son inclusive más importantes que algún buen fraccionamiento o plaza comercial de algun lugar, al contrario de lo que nosotros vemos como importante o elemental, al contrario buscamos fraccionamientos privados, cerca de lugares multiusos como centros comerciales, o plazas de servicios.
ResponderEliminarNuestro deber como futuros arquitectos y creadores de espacios ya sean públicos o privados, necesitamos retomar lo que aquellos países y dar un mejor aspecto a cada ciudad a la q estemos encomendados y es por eso que hay q pensar en el futuro y no ver hacia atras y dejar los espacios publicos como un espacios libre sin uso y mucho menos sin pensar que para cualquier ciudad es hablar bien de ella.
El espacio público ha sido desde el principio un factor muy importante dentro de una ciudad, donde se desarrolla parte de la vida social.
ResponderEliminarEn México se ha ido incorporando poco a poco esta importancia del espacio público como un componente de ciudad moderna, así la ciudad se percibe de una forma distinta y aumentan las relaciones espaciales y sociales. Estos espacios deben responder a las exigencias de la ciudad, pero muchas veces estos espacios se encuentran deslocalizados o degradados y se convierten en terrenos abandonados o baldíos, por lo que se debe hacer una ordenación en el territorio. Sin espacios públicos, los habitantes de la ciudad se vuelven más solitarios.
En contraste con nuestro país, encontramos ciudades muy desarrolladas, como Barcelona o Curitiba que tienen una planeación urbana superior a la nuestra. Lo que refleja una ciudad moderna y desarrollada, además de que atrae al turismo y beneficia a la ciudad. Por lo que debemos de tener en cuenta la importancia de estos espacios.
Miguel Aguilar Garcia
ResponderEliminarEl espacio publico como se menciona en la lectura ha sido un fator vital dentro de la vida y desarrollo y evolucion de una ciudad.
es importante como arquitectos nosotros considerar siempre este tipo de factores dentro del espacio urbano, debe de ser un compromiso de nuestra parte el participar si se nos da la oportunidad, en diseñar y/o mejorar estos espacios, ya que en un principio se desarrollan estos espacios con un cierto objetivo pero cabe mencionar que no siempre lo cumplen muchos termnian siendo lugares que nadie frecuenta, se estropean y terminan en el olvido.
en el espacio urbano mexicano, se ha incorporado cada vez mas la importancia de losespacios urbanos ya que con estos la ciudad y el entorno adquieren otro aspecto, un aspecto mejor claro.
Hoy en dia existe una nueva manifestación del espacio publico, puesto que se esta retomando la importancia de este, pues los espacios públicos sirven como focos de convivencia y por lo tanto de ingresos, en países del mundo los espacios públicos ha creado áreas que le han dado un nuevo giro a la ciudad, han logrado retomar un impulso económico gracias a estas.
ResponderEliminarLos espacios públicos sirven como puntos de relación social, la vida en la ciudad es muy agitada y todos siguen siempre sus rutinas, los espacios públicos hacen que esos pequeños momentos que tenemos libres podamos estar conviviendo en áreas abiertas en donde tal vez veas a los niños correr tras un balón mientras tomas el café.
Es muy importante para los arquitectos y urbanistas que de ahora en adelante al proyectar siempre tengamos en cuenta desarrollar proyectos que fomenten los espacios públicos, ya que la mayoría solo brindamos importancia a lo privado. También saber organizarnos como ciudad ya que muchas veces hay espacios vacios y abandonados que simplemente son focos de basura o de delincuencia, lo importante es transformarlos para crear espacios que fomenten el desarrollo humano.
los espacios publicos son de gran importancia en el buen funcionamiento de la ciudades, porque a traves de ellos su pueden lograr y evitar muchos problemas a futuro. a nuestros los espacios publicos han perdido vital importancia y se han privatizado, a sabiendas q las sociedades necesitan estos espacios como forma de intercambio cultural, social y hasta economico, nuestras ciudades contemporaneas se ven delimitadas por los grandes muros de los edificios.
ResponderEliminarnuestro deber como futuros arquitectos y saber rescatar estos espacios y poder hacer que la gente los valore y los utilize de la forma correcta, para asi poder evitar muchos problemas posteriores derivados de un desarrollo solitario y de poco intercambio de las personas.
Todo el envolvente de un espacio privado se le llama espacio publico y este es el que hace que una ciudad conforme su identidad e historia única que la hace diferente a todas las demás, es por eso que es de gran importancia.
ResponderEliminarDesde hace muchos años los espacios públicos son importantes en el desarrollo de la sociedad ya que representaban la base de la comunicación, de intercambios comerciales y celebraciones religiosas. La modernidad ha traído consigo grandes cambios en la forma de vida, y por lo tanto, grandes cambios en los espacios públicos, muchos analistas han llamado un gran deterioro en dichos espacios; algunos de estos cambios son las construcciones en edificios ya que rompían con la comunicación, otro ejemplo que nombran es el uso excesivo del transporte privado. Es por eso que hoy en día se han deteriorado los espacios públicos ya que se considera menos atractiva.
Creo que hay que hacer conciencia de que estos espacios como lo son los parques, las plazas, las calles y avenidas sean apreciadas como un recurso colectivo y compartido, ya que representan un elemento indispensable para la sustentabilidad de las sociedades urbanas, con valor y significado ambiental, social y económico.