
Realizar la lectura de los siguientes textos para elaborar un resumen y comentar en clase.Multiculturalidad y deslocalización urbana Autor: María Concepción Chong Garduño
La intención de esta ponencia es enfatizar la problemática existente en las ciudades mexicanas propiciando un acercamiento crítico-reflexivo a la interpretación de las transformaciones en el ambiente urbano contemporáneo desde las particularidades de la multiculturalidad , manifiestas en el espacio público de la ciudad; examinando las incidencias de carácter global que han deslocalizado los lugares y por ende las formas de vida tradicional y bajo imaginarios universalistas que integran deseos y exacerban desigualdades.
Desde el renacimiento hasta principios del siglo XX las diversas manifestaciones del racionalismo han constituido una fuerza de renovación y progreso, formando un motor para la ruptura con el pasado y humanización del mundo, sin embargo desde la segunda mitad del siglo se ha convertido en un freno, un obstáculo, un límite, una complejidad; los criterios racionalistas de segregación, división y zonificación han entrado en crisis y, ésta, no sólo se expresa en la realidad de las ciudades sino que se manifiesta en todo tipo de arquitectura.
En México, a raíz de las aspiraciones de globalidad, muchas de las ciudades mexicanas presentan a finales del siglo XX, imágenes duales que confluyen para configurar manifestaciones inacabadas, característica en paisajes superpuestos, franjas segmentadas, obras interrumpidas y áreas deficitarias de servicios e infraestructura.
Por esta razón el "hecho urbano" constituye uno de los más desafiantes retos de y para la organización social y física, en este momento. La estructura urbana, los cambios en la forma de expresión y estética urbana están relacionados con los cambios en el modo de vida y la experiencia social.
A los procesos de estructuración urbana aparecen vinculados diferentes formas de vida, conflictos sociales y nuevos estilos de vida. Esto explica la relevancia y significación del hecho urbano en la vida social, en los modelos de actuación, planificación y desempeño individual. Por esta razón, hay que subrayar la importancia de la estrecha y mutua implicación entre el hecho físico de la ciudad, la estructura social que se cobija en ella y las dinámicas personales de cada uno de los individuos que la habitan.
No obstante que México se encuentra en vías de desarrollo, las formas urbanas de nuestro país se han ido insertando poco a poco en la globalidad . Los rasgos que se destacan, es el de la imagen, en tanto elemento de transición por sí mismo y el de la planeación urbana a través del ordenamiento del uso del suelo, instrumento que parece idóneo a la dinámica neoliberal . Como consecuencia de esto, la estructura social del país ha entrado en nuevas dinámicas, regidas básicamente por una economía de mercado.
La globalización la enfatiza A. Giddens , como consecuencia de la modernidad y ubica a la ciudad moderna como una forma social que observa continuidad con los órdenes sociales preexistentes. Acepta además que, “los asentamientos humanos modernos incorporan a menudo los sitios de las ciudades tradicionales”, a pesar de que la modernidad los desborda.
Frente a la imagen tradicional y para que las ciudades mexicanas participen con éxito en los mercados globales, México ha promovido cambios, en los cuales un componente especial es la imagen urbana. Las posibilidades de competitividad venturosa fueron previstas en torno de un conjunto urbano que debe consolidarse como sistema de ciudades eficientes. Maya Ambía (1998). Para lograrlo, se ha tratado de transformar lentamente, el medio urbano con la intención de adecuarlo a una imagen guía de aceptación internacional.
Estas transformaciones han traído como consecuencia que las formas de la ciudad, en el actual ambiente urbano contemporáneo se perciban con una imagen distinta; cada espacio público, cada rincón, cada componente arquitectónico, cada paisaje, constituyen figuras cambiantes, de las que se puede percibir siempre una impresión distinta. De esta manera la ciudad deja ver una identidad visual distinta, presenta un escenario para ser reflexionado y reelaborado constantemente, se construye y reconstruye junto a las transformaciones del espacio urbano, generando nuevos modos de circulación, de composición, de organización; por ende nuevas formas de sociabilización y de apropiación del ambiente común. La ciudad es, pues, el resultado de la confluencia de tres tipos de parámetros: físicos, sociales y personales.
El crecimiento y las transformaciones en las ciudades mexicanas, han provocado que actualmente se manifieste una mayor intensidad de relaciones espaciales, de relaciones sociales relativamente autónomas; sumado a esto, ahora las innovaciones tecnológicas de la comunicación propician el empleo indistinto de los espacios, mediante redes de interacción. Maya Ambía (1998).
Estas redes de interacción de las ciudades, se han convertido en estructuras complejas, en espacios de flujos o ecosistemas abiertos, como reconoce el ecólogo Terradas, quien desde su particular rama del saber se ha aproximado a la conceptuación de los procesos que inciden en la dinámica urbana. La ciudad, se compone hoy en el espacio como una trama de relaciones que tienen su formación en una estructura física determinada, estructura que se constituye en “hábitat”, de millones de seres humanos sobre el planeta.
La ciudad tal y como la conocemos hoy se extiende más allá de sí misma, con el avance de las comunicaciones, a través de las redes de transportes, haciendo converger lo urbano con la rural, se han creado sistemas poli-céntricos (un conjunto de ciudades o poblados que se extienden más allá del ámbito urbanizado), superando las hasta ahora limitaciones territoriales reconocibles para el urbanista. En estos procesos, al mismo tiempo, las funciones centrales del casco viejo de la ciudad, han sido desplazadas.
Este es el contraste que pone de manifiesto la dinámica de deslocalización de actividades y crecimiento de las redes de ciudades. Esta progresiva deslocalización de lo urbano, se manifiesta en la superación de la centralidad y la periferia de las ciudades, como señala Susana Finquelievic, al decir que, se identifican señales del surgimiento de una sociedad basada en formas inéditas de convivencia social que deja de tener su base en las formas clásicas cotidianas, y que eventualmente abandonan sus anclajes territoriales para tejer redes sociales globales.
Es justamente, en este proceso de crecimiento y transformación de las redes de ciudades donde hallamos espacios o lugares deslocalizados, y en donde se debe encontrar sentido y una necesaria aproximación a los procesos de ordenación territorial de la red de ciudades en la que estamos inmersos. Por un lado, porque nuestra sociedad integra las correlaciones de una globalidad en las comunicaciones y en los sistemas de transportes que disminuyen la importancia a la aplicación de los esquemas tradicionales de la planificación física. Por otro lado, porque la ordenación territorial se proyecta en las ciudades como realidad manifiesta. Debemos vislumbrar que en un esquema de ciudades globales, la función que éstas desempeñan en el espacio cambia, y lo hace al mismo tiempo que opera una distinta configuración del espacio y de la ordenación territorial. Como expusiera Finquelievich, las ciudades que logren integrar la tecnología, la sociedad y la calidad de vida en un sistema interactivo, ocuparán un lugar central en la nueva sociedad generando un nuevo mapa de centralidades y periferias urbanas.
En esta nueva configuración del espacio, existen lugares que se han quedado deslocalizados. Espacios que al no responder a las exigencias actuales, se han quedado condenados en parte a la inutilidad en una óptica de rentabilidad económica. Por otra parte, al no haber tenido una evolución urbana clásica sino estando modelado y organizado alrededor de otro tipo de actividades, se distinguen del tejido y del funcionamiento urbano y no puede integrarse a éstos fácilmente. Estos espacios al estar desfasados con respecto del sistema urbano se convierten en zonas más o menos abandonadas o subutilizadas.
Este abandono genera con bastante rapidez una verdadera degradación, y aparecen entonces lo que se llaman comúnmente "espacios baldíos" o “construcciones abandonadas”. Espacios y construcciones urbanas cuyo funcionamiento estaba integrado a la vida urbana y que se encuentran hoy en día olvidados. Como comenta Hayuth, en la mayoría de las ciudades, este espacio se convierte progresivamente en una especie de "no-man's land” , cada vez más desierto y degradado. El espacio ha sufrido una especie de petrificación en el tiempo, y constituye una anomalía anacrónica frente a una ciudad, que por el contrario, se ha transformado con gran rapidez.
La fractura simboliza generalmente para la población urbana la decadencia y hasta la muerte de esos espacios. En muchos casos estos sitios “deslocalizados” han sido la causa de la grandeza de esas ciudades y constituyen una base cultural a la cual la población se siente fuertemente unida. Pero las rápidas mutaciones trastornan todos los hitos, ya que los cambios no son verdaderamente comprendidos e integrados, muchos de los nuevos espacios de la ciudad son más o menos lejanos. Así, a falta de una imagen que los sustituya, los baldíos constituyen un verdadero traumatismo desde el punto de vista de su identidad para las ciudades cuyos habitantes, al percibir en el espacio una imagen de desolación, desarrollan una verdadera nostalgia con respecto a la actividad pasada.
Esta deslocalización o “segregación espacial”, definida así por Zaida Muxi, son zonas de la ciudad que caen de la vida urbana inexorablemente, que siguen siendo segregadas aún cuando se proponen rehabilitaciones sectorizadas y encerradas a través de espacios recuperados (de la ocupación de edificios antiguos y de la creación de nuevas áreas urbanas aisladas); promoviendo una negación explícita y destrucción del tejido urbano. Es por esto que, debe hacerse hincapié en que en la ciudad, los espacios deslocalizados son raramente el reflejo de una decadencia, sino más bien la expresión puntual de una inadaptación, a la cual la ciudad, no ha tenido los medios de responder. Esta situación parece hoy día muy perjudicial para la ciudad, ya que simboliza una situación de crisis y de traumatismo poco compatible con la promoción de un dinamismo y de una imagen de desarrollo.
La fisonomía urbana también se ha visto afectada, por otros procesos que han sido igualmente influyentes en la conformación de nuevas realidades. Entre ellos destacan los cambios en los espacios públicos y privados, mismos que tienden a la polarización, el aislamiento, la desarticulación, la segregación, la fortificación y el aislamiento.
Así encontramos otros lugares deslocalizados constituidos por una tendencia creciente a la construcción de espacios cerrados que se aíslan del resto de la ciudad. Esta situación arruina lo local, que presenta características específicas, como un espacio acotado, apropiado, lo desarticula, convirtiendo los espacios en “no lugares”; células que no reconocen las cualidades de un lugar como lo reconoce M. Augé, quien comenta que los lugares deben ser “espacios que propicien relaciones sociales, espacios revitalizados que reconozcan su historia y conserven la identidad del lugar”.
Zaida Muxi las llama islas, y dice que constituyen áreas residenciales o ciudades simuladas, que pretenden que la vida sea un continuo sedado dedicado al consumo inconsciente, que se apropian y seccionan territorio para suplir otras funciones. Por el contrario provocan el alejamiento de los espacios públicos abiertos y una pérdida de la calle como un espacio colectivo, y proliferan los espacios cerrados como los centros comerciales y los fraccionamientos bardeados. Se construyen fraccionamientos cerrados con una morfología defensiva que promueve el confort, la exclusividad, la seguridad y la armonía con la naturaleza; en los que además prolifera el aislamiento, la segregación y la exclusión. Como consecuencia de esto, la vida que se desarrollaba en la calle, en los parques y los cafés pasa a desarrollarse en interiores, tales como, en centros comerciales, en los fraccionamientos cerrados o en los clubes deportivos.
El encierro del que hablamos es paradójico considerando que vivimos en un mundo globalizado. Las ciudades de hoy en día reflejan procesos que se repiten por todo el planeta; se construyen territorios globales que promueven cada vez más el encerramiento y que lo conforman como un fenómeno internacional, reflejado en las múltiples formas de nombrarlo, como “gated communities”, “ciudades blindadas”, “bunquerización”, “urbanizaciones cerradas”, “ciudades cerradas”, “fortificaciones”, entre otros.
En estas pequeñas unidades fortificadas; los individuos se encierran, cada vez más, en sí mismos, en comunidades simuladas y en estructuras llenas de muros físicos y simbólicos, que dan la sensación de bienestar, exclusividad y seguridad, pero, al mismo tiempo, nos recuerdan constantemente de los peligros externos y la importancia de mantenerse aislados. Las nuevas islas urbanas ofrecen protección y construyen en su interior una utopía que contrasta con las circunstancias que viven los citadinos, con la criminalidad, la contaminación y la pobreza que se hacen patentes en los espacios públicos. Para ello, el encierro se presenta como una alternativa vital, que le permite al ciudadano-consumidor olvidar los aspectos adversos del territorio en donde vive y al cual pertenece.
Jaime Lerner reconoce estos espacios deslocalizados, de cara a ellos y atraído por la fuerza de la gravedad del maltrato que sufren las ciudades del mundo entero, propone una infinita cantidad de ideas para el uso de estos espacios. En su más reciente libro de "Acupuntura Urbana", relaciona la forma de intervenirlos, tal como lo hacen los pinchazos de las agujas orientales en el cuerpo humano. Usa el criterio de que se deben tocar los puntos de las zonas urbanas de manera que ayuden a curar, mejorar, así como crear reacciones positivas y en cadena; provocando la evolución de la ciudad como un todo. La medicina de Lerner propone actuar con pequeños estímulos simultáneos que activen la transformación urbana, que generen una reacción, escuchando el sentimiento de los ciudadanos, haciéndoles partícipes del cambio y actuar con calidad y precisión.
Las ciudades mexicanas forman parte de una dinámica del mundo occidental contemporáneo, inmensamente complejo, producto de las acciones y las ideas del ser humano, de sus formas de relación y de sus estructuras de poder, regido por las desigualdades sociales y territoriales. Vivimos en un espacio heterogéneo, como lo planteó Foucault en 1967, el de “Heterotopía”, el espacio del mundo contemporáneo por excelencia; un espacio que es sinónimo de estrés, de paro, de contaminación, de delincuencia, incluso de violencia. Vivimos en ciudades que van perdiendo el carácter público que las generó, e intereses privados las transforman a su antojo. Se están diluyendo sus rasgos históricos, sus barrios populares, sus señas de identidad, sometidas a la ley del mercado que campa a sus anchas.
Son espacios en los cuales el espacio público va cediendo terreno a una organización semiprivada, donde hay un acceso desigual al espacio y donde el lugar es vivido conforme a los parámetros establecidos por el consumo y que dan lugar a una reorganización del territorio metropolitano donde hay una ruptura de lo comunitario. Ciudades donde los espacios deslocalizados aumentan cada día, los baldíos, las construcciones abandonadas o subutilizadas, los centros comerciales, los fraccionamientos cerrados. Los lugares para practicar deportes, los complejos educativos se producen y reproducen a lo largo y ancho del país, pero cada vez más bajo un esquema fortificado, caracterizado por el aislamiento. En contraposición tenemos una calle que cada vez más es lugar de paso, de juego y trabajo para aquellos que han sido excluidos de la lógica del miedo y el consumo.
Con este escenario no queda más que fomentar el papel de estos espacios aislados como nodos centrales, para unir y rescatar los fragmentos, para que dejen de ser islas y pasen a ser nodos de centralidad, a partir de los cuales volvamos a tener una ciudad.
El momento actual, por lo tanto, debe orientar su análisis y su reflexión no solamente a los aspectos cuestionables de la planificación urbana cuantitativa y su ideario moderno, sino también a toda la materia establecida de la ciudad, y a partir de allí evaluar los resultados concretos de las situaciones portadoras de sentido. Actualmente nosotros andamos a tientas con lo nuevo, y el vacío que acompaña esta búsqueda hace más fácil y refuerza la tendencia a la regresión y a la necesidad de apegarse a las tradiciones más recientes.
La ciudad es una herencia de fases históricas; cada legado es el reflejo de las necesidades materiales y espirituales de los ciudadanos del pasado, de la tecnología del momento, de las bases económicas, de las instituciones y de las distintas configuraciones sociales. La ciudad se puede considerar como un lugar excepcional de convivencia. Hay que saber aprovechar su densidad, que genera riqueza y diversidad cultural. Concebir la urbe como un espacio ideal para la formación, el trabajo, la diversión, un espacio civilizado y placentero. Debemos considerar sobre todo, como afirma Kevin Lynch, que la ciudad es tal como la ven, piensan, viven y perciben los propios ciudadanos y es distinta según la clase social, la movilidad o la economía del individuo.
Es posible ver y concebir el espacio urbano como un proceso creativo, donde los proyectos arquitectónicos y urbanos se conviertan en soporte para las actividades y percepciones humanas, recobrando factores contextualizantes y sociales a través de la intervención de los espacios deslocalizados; donde cada ciudadano pueda intervenir activamente, entablándose un diálogo entre espectador y obra con una necesidad de experimentar y descubrir estéticamente la ciudad.
BIBLIOGRAFÍA
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TERRADAS, J. (2001). Ecología Urbana. Barcelona.
Leer la siguiente lectura para comentar en clase
El Análisis de lo Sociocultural en el ordenamiento de los asentamientos humanos
Aplicable a comunidades que NO manifiestan las mismas características que la ciudad.
M. Arq. José Antonio Ochoa AcostaPreguntas Base
¿Qué características de la cultura influyen en la conformación de los entornos construidos?
¿Qué influencia ejerce el entorno construido sobre la cultura?, y finalmente,
¿Cuáles son los mecanismos que ligan la mutua interacción entre cultura y entorno construido?
Objetivos de la propuesta
Identificar el grado de influencia de los factores; físico geográfico, socioeconómico y cultural en el desarrollo urbano de una pequeña localidad.
Conocer la concepción simbólica de la población acerca de diversos elementos naturales así como su relación con la orientación y distribución de los asentamientos humanos.
Reconocer las prácticas culturales más relevantes que definen a la población indígena o rural, destacando el análisis sobre el significado y uso de los espacios públicos y la vivienda.
Ubicar el tipo de materiales utilizados en la construcción de la vivienda tradicional y del entorno urbano.
Identificar y analizar los principales programas y acciones gubernamentales en materia de ordenamiento territorial, resaltando los alcances y limitaciones de sus políticas en torno a la satisfacción de los requerimientos socioeconómicos y culturales de la población indígena o rural a quien va dirigida.
Generar propuestas y recomendaciones, en términos de política pública, sobre la manera de potenciar las acciones institucionales de ordenamiento territorial en localidades y comunidades indígenas o rurales.
Propuesta 1 - La diferencia entre análisis y diagnóstico
Antes de introducirse en el tema de los rasgos socioculturales, es muy importante distinguir, en una metodología de ordenamiento territorial, la diferencia entre lo que es el análisis y el diagnóstico ¿Por qué? Pues porque cada etapa conlleva acciones completamente distintas y una es consecuencia de la otra. Mientras que el análisis es la separación de las partes de un todo para entender mejor sus manifestaciones, la diagnosis es la acción de diferenciar una situación particular de un modelo ideal o anteriormente establecido. Por ejemplo, un médico examina a una persona (caso de estudio) realizando distintos exámenes (análisis) y la suma de los resultados de cada prueba le permite emitir un diagnóstico conforme a un ideal de salud para esta persona.
En el caso del ordenamiento territorial, únicamente se puede emitir un diagnóstico a la conclusión de varios análisis – geográfico, socioeconómico, urbano y, en su caso, sociocultural. Por ejemplo: El equipamiento urbano que durante la etapa de análisis se debe cuantificar conforme a las UBS, en el diagnóstico deberá reconocerse el déficit o superávit por cada subsistema conforme al ideal de desarrollo que propone la SEDESOL en sus normas de equipamiento. La suma de todas las variables y principales indicadores de cada análisis podrán determinar, entonces, un sólo diagnóstico integrado para el fenómeno urbano en estudio, con base en un concepto ideal de desarrollo.
Propuesta 2 – El análisis cualitativo
Datos e indicadores de estabilidad social y cultural
En 2007 se llevó a cabo un estudio de evaluación socioeconómica para la zona de monumentos de Tlacotalpan, mismo que derivó en la elaboración del programa especial para la conservación y manejo de su zona de valor patrimonial. Cuando se trabajó en la etapa de análisis, se consultaron los indicadores que manejan el INEGI y la CAEV sobre electrificación y agua potable señalando una cobertura aproximada del 97% de cada servicio sin embargo, y con gran sorpresa, mediante un estudio cualitativo se detectó que el agua que llega a las casas es de muy mala calidad, de los cuatro pozos que se reportan, dos no funcionan, otro esta contaminado y el único que se explota ofrece a la ciudad un servicio lleno de tierra y de malos olores. Este estudio permitió reconocer, en el caso de la electrificación, que por las noches, a la hora que la mayoría de las casas enciendes sus luces, la potencia de la iluminación disminuye, presenta altibajos o, en casos, se suspende el servicio debido a que la red, incluyendo sus transformadores, no soporta la demanda del mismo.
Las herramientas del análisis cualitativo (observación participante, entrevistas, encuestas, consultas, cuestionarios, entrevistas a profundidad y reuniones comunitarias) permiten, al estudioso del asentamiento humano, reconocer; la calidad de vida del habitante, los niveles de seguridad y las expresiones de violencia que pudieran existir. La eficacia de los servicios de salud y educación y, en su caso, los grados de interculturalidad que presenta una sociedad.
Los estudios cualitativos se realizan, principalmente, para conocer la opinión de los habitantes sobre la calidad de los servicios que le ofrece su asentamiento. De manera paralela, es de sumo valor la realización de entrevistas a profundidad con diversos actores del desarrollo (representantes de organizaciones, funcionarios locales, estatales y federales) y, así, obtener un panorama integral de la problemática territorial.
Un análisis cualitativo, en algunos casos, humaniza la frialdad de cualquier estudio que sólo aprovecha los datos estadísticos para su integración. Vuelve los ojos a lo más importante que debe atender un urbanista, que no es el color para definir los usos del suelo ni la propuesta de estructura vial, es, mas bien, hacia el habitante común que pocas veces es escuchado con este nivel de acercamiento.
Propuesta 3 – El análisis sociocultural
Introducción
Los pueblos y comunidades indígenas de México están conformados por cerca de diez millones de personas que tienen sus propias culturas y lenguas, sin embargo, en su mayoría no disfrutan aun de condiciones económicas y sociales que les propicien una mejor calidad de vida. La mayoría de las comunidades se caracterizan por contar con altos niveles de pobreza y con una situación de desventaja, en todo sentido, al promedio nacional. Prevalece la escasez de empleos, bajos salarios y altos niveles de desnutrición; una notable tasa de mortalidad y morbilidad materna e infantil, un amplio rezago educativo, dificultades de acceso a una vivienda digna, así como de dotación básica de infraestructura urbana.
El tema del desarrollo urbano y la vivienda en el ámbito indígena es un motivo de atención de los especialistas en las ciencias sociales -antropólogos, sociólogos, etnólogos-, así como de organizaciones e instancias gubernamentales. A pesar de este interés, la documentación existente permite afirmar que hay, por un lado, la anarquía y desconocimiento de la autoridad local para llevar a cabo un correcto desarrollo urbano y, por otro, la imposición de acciones por parte de autoridades de órdenes superiores de gobierno, ajenos a una realidad loca. En el mejor de los casos, y sin estudios previos que garanticen el éxito, en los pequeños asentamientos se intenta replicar las acciones de programas o estrategias que resultaron exitosas en otras latitudes con características socioeconómicas y culturales, sino completamente distintas, ajenas a las de un ámbito de estudio rural mexicano o veracruzano.
Estas líneas han intentado reflexionar sobre ¿Cómo se puede mejorar la calidad de vida en comunidades indígenas o rurales con éxito? ¿Qué parte de un estudio para el ordenamiento territorial permite descender a un ámbito meramente local y comprender sus manifestaciones? Probablemente la respuesta pueda ser conociendo sus manifestaciones socioculturales y su relación con la sociedad.
Las manifestaciones socioculturales
“Las manifestaciones de la cultura permiten establecer los límites del yo frente al otro yo, dando identidad al individuo, al grupo o a la ciudad ya que determinan cuales son las características importantes y validas, útiles y significativas para una identidad; sin embargo es también lo que da diversidad al definir los limites de una región en términos de lo que sé comparte con otros grupos y lo que no se comparte” (Amerlinck y Bontempo, 1994, p. 86). Las manifestaciones socioculturales son el conjunto de factores o características de los sistemas políticos, económicos, sociales y culturales que identifican a un asentamiento humano, una región o un país. Estos factores son, en primer lugar, de orden geográfico y climático, pero se basan en un entorno local productivo y social.
“El entorno construido es un espacio donde convergen factores físicos, sociales y culturales, con un sentido y una característica humana universal que existe desde que el hombre es sedentario. Las viviendas, asentamientos y paisajes son producto del mismo sistema cultural y de la unión del mundo y son, por lo tanto, partes de un sólo sistema” (Rapapport, A, 1972, P.98).
Los factores socioculturales que se recomiendan analizar para la elaboración de un programa de ordenamiento territorial son; Comprensión del entorno (cosmovisión), distribución simbólica del espacio, arquitectura y vivienda tradicional, comunidad con sus costumbres, tradiciones y creencias religiosas.
Comprensión del Entorno - Cosmovisión
Como es sabido, la cosmovisión de una sociedad es el conjunto de sus opiniones y creencias que conforman la imagen o concepto general del entorno y del mundo, de donde interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente.
En el ámbito de los asentamientos humanos, conceptos geográficos, como el propio universo, la tierra, el agua, el aire, el fuego, el sol, rayos o cerros pueden ser factores que condicionan su ubicación, morfología, la relación de sus espacios y las conductas humanas.
Por ejemplo: La idea de los nahuas de la Sierra Norte de Puebla respecto a la geografía del cosmos, contempla la tripartición del universo en planos horizontales. “El cosmos es una superficie plana y finita, sobre y bajo la cual se encuentran los otros dos planos del mismo: el cielo, ilhuicac, rodeado por los astros y los fenómenos atmosféricos, y el inframundo, talocan en cuyo interior habitan las fuerzas y seres telúricos que mantienen un comportamiento ambiguo respecto del hombre” (Lupo, 2001, p. 335-389).
Un ejemplo más claro puede darse al analizar los escudos de armas de los municipios en Veracruz que reflejan, en su mayoría, la concepción local del universo. Como en el caso de Xalapa y su relación al cuarto cerro de los aztecas Nauhcampatépetl o Cofre de Perote y al quinto cerro, Macuiltepetl. En los municipios donde la vida económica e, incluso, su consolidación como asentamiento se debe a una actividad productiva especifica y que sin ella podría venir un proceso de deterioro social incluyen, sin dudarlo, el elemento económico vital. En el caso de los municipios de producción agropecuaria, es común encontrar algún elemento vegetal como el elote, la caña, la naranja, el café o una cabeza de ganado. En los industriales no falta el perfil de una fábrica o una torre de petróleo.
Comprensión simbólica del espacio
Aristóteles mencionaba que la ciudad es, por naturaleza, anterior a la vivienda y a cada uno de nosotros porque el todo es necesariamente anterior a la parte.
Un centro de población, en su conjunto, constituye un gran laboratorio para el análisis de las experiencias sociales. La estructura urbana, los cambios en la forma de expresión y estética urbana están relacionados con cambios en el modo de vida y la experiencia social.Diferentes formas de vida, conflictos sociales y nuevos estilos de vida parecen vincularse a los procesos de estructuración de la trama urbana. Esto intenta explicar la relevancia y significación del hecho urbano en la vida social, así como en los modelos de actuación, planificación y desempeño individual. Como resultado hay que subrayar:
1)la importancia de la estrecha y mutua implicación entre el hecho físico de la ciudad,
2)la estructura social que se cobija en ella y
3)las dinámicas personales y biográficas de cada uno de los individuos que la habitan.
La ciudad es el resultado de la confluencia de los parámetros de estos tres tipos: físicos, sociales y personales. En este caso, se les puede responder a las preguntas de inicio que, en la dinámica de la estructura urbana: primero, las personas construyen la ciudad y los edificios; luego, la ciudad construye a las personas, vale decir, determina su manera de pensar, sentir y actuar. Por esto, cualquier incorporación de políticas generales de desarrollo urbano no funcionara, en su totalidad, si está ajena a las realidades sociales.
En el caso de Xico, Veracruz que, cosmogónicamente, ostenta un fuerte vínculo entre el acceso a la ciudad, el templo de la Magdalena y el Cofre de Perote no ha sido bien visto, salvo por los propietarios del transporte público, el cambio de sentido de la vialidad principal (calle Miguel Hidalgo)
En el esquema original, la ciudad se iba abriendo modestamente a la mirada y se mostraba - cuadra por cuadra - hasta los pies del templo. La decisión de hacer esta calle sólo de salida olvida que la concepción urbana de la ciudad es anterior a la incursión del vehículo automotor. Ahora se da la espalda al concepto que originó el desarrollo de esta manera optando por una supuesta mejoría para el transito de vehículos.
Arquitectura y vivienda tradicional
El tema de la vivienda en el ámbito rural o indígena han sido un motivo de atención de los especialistas en las ciencias sociales, de organizaciones e instancias gubernamentales; no obstante, el análisis se centra desde el punto de vista físico constructivo. A pesar de este interés, la documentación existente permite afirmar que no se ha logrado definir un concepto universal de vivienda tradicional y es que, dependiendo de los diversos enfoques con que se aborde, se determina su definición. Se confunde fácilmente, en parte por tratarse de un tema de investigación poco desarrollado y porque al industrializarse la construcción de viviendas, se producen diseños que se repiten en serie para cualquier grupo social, sin tomar en cuenta su especificidad cultural.
Por otra parte, existen factores económicos y socioculturales que inciden en la construcción de la vivienda; para algunos sólo representa el valor de su uso, para otros es un sinónimo de estatus social y, para muchos, representa contar con patrimonio familiar, económico y cultural que preserva su identidad.
Debido a una ausencia real de información sobre las características de la vivienda tradicional en un ámbito ajeno a las ciudades, resulta esencial un análisis que descubra el significado que tiene, para sus moradores, la construcción de la vivienda y su uso. Este estudio seria un buen argumento para elaborar e implementar propuestas de Desarrollo Regional Integral, Sustentable e Intercultural, así como para brindar a las instancias gubernamentales involucradas en la promoción de vivienda, elementos claros para que las políticas públicas atiendan el tema desde una perspectiva local.
En Coacotla, municipio de Cosoleacaque, la poca vivienda tradicional que existe se construye en agrupaciones de 3, 4 y hasta 5 chozas ya que, cada una de ellas, son utilizadas para una función en especial. Una es el comedor, otra el área de estar, también pueden ser las recamaras o, una sola, fungir como dormitorio comunal. Conjuntamente, se edifican piezas accesorias para los servicios como la letrina, bodegas, un espacio para la colocación del lavadero o del fogón.
La mayoría de las chozas se colocan de forma que siempre estén refrescadas por los vientos dominantes del lugar y a la margen de caminos o calles. Debido a las características físicas de los materiales de construcción, la tecnología edificatoria aplicada y el aprovechamiento aislante de las cubiertas, las chozas siempre están levantadas en un solo nivel.
El sistema a base de tierra es utilizado en la región debido a que cuenta con propiedades térmicas que permiten, durante épocas de calor, un ambiente fresco en el interior mientras que, cuando bajan las temperaturas, la vivienda mantiene una temperatura templada.
Es muy importante rescatar la arquitectura tradicional de Coacotla ya que puede ser una alternativa económica para los problemas actuales de vivienda. Se integra perfectamente al paisaje y es biodegradable 100%. Es apta para los climas calurosos y, con la cubierta bien colocada, es resistente a la lluvia.
Comunidad - costumbres, tradiciones y creencias religiosas.
El análisis de la estructura social que se resguarda en la ciudad es determinante para complementar la planeación del desarrollo urbano con el desarrollo social y el económico. De esta manera, es posible sustentar y sostener mejor las líneas estratégicas a proponer.
Como parte de este análisis se mencionan a continuación dos factores importantes a considerarse:
Centros rectores y santuarios regionales.
Los centros rectores son los principales municipios donde se llevan acabo la actividad comercial, donde converge la producción de cada municipio cercano y que pueden ser de perfil: agrícola, artesanal, textil, entre otros. Casos que se repiten a lo largo de Veracruz son los famosos tianguis que se colocan los fines de semana en parques y plazas principales. Este fenómeno ha evolucionado en las ciudades aunque, ahora, en lugar de vender productos de la región, en estos mercados se venden artículos importados y de dudosa calidad. Sin embargo, este tipo de eventos permite una interrelación de ámbito regional que provoca también el intercambio de ideas y conductas, entre otros.
En el caso de los santuarios regionales, estos marcan la movilidad devocional que está relacionada con la visita en las fechas en las que se celebra alguna fiesta patronal. Los santuarios son también puntos de confluencia de diversos grupos. Es conocida por todos, la incidencia de personas que hay en torno a la Candelaria en Tlacotalpan, San Mateo en Naolinco, La Magdalena en Xico y el impacto urbano e intercultural que esto significa.
Tradiciones y costumbres urbanas
En lugar de describir a que se refiere esta parte del texto, viene mejor la incorporación de un caso que sucedió en torno al Parque Zamora del Puerto de Veracruz. En la administración municipal de 2005-2007 hubo el interés de construir un estacionamiento subterráneo por debajo del parque Zamora y proponiendo, como cubierta, un parque de diseño contemporáneo. Si bien el parque actual no cuenta con un patrimonio arquitectónico ni natural digno de preservarse, la propuesta propició fuertes reacciones ciudadanas en su contra. Pero ¿Qué les molestaba? ¡Su parque se iba a remodelar con un beneficio adicional!
De los correos cadena que se reciben recurrentemente, uno contenía una larga explicación en contra de la modernización del parque pero los argumentos utilizados eran bastante endebles. La idea de proteger unos almendros sin valor biótico interesante o la fuente de sodas construida con cemento y herrería no despertaban interés alguno. Sin embargo, un video anexo con imágenes del parque tenia como fondo el danzón número 2 de Márquez y, las últimas imágenes era de gente bailando en medio del parque y, esto, era el quid. El parque contiene la vida social de generaciones practicantes de este baile y todas las relaciones humanas y manifestaciones culturales que le rodean, lo que estaba en riesgo de perderse era esta costumbre urbana y, con ello, el significado que para sus habitantes es.
Propuesta 4 – El análisis de la participación de los actores del desarrollo urbano local
Una adición importante para cualquier estudio urbano debe ser la evaluación de la autoridad en los últimos años y en el presente. Esta valoración comúnmente no es bien vista por las autoridades que promueven los programas de ordenamiento territorial pues pone en la balanza su quehacer y verifica su rendimiento.
Este tipo de análisis permite al proyectista poner los pies en la tierra al realizar sus propuestas de desarrollo pues exhibe los verdaderos alcances y las reales limitaciones de la oferta institucional. La parte estratégica de un programa, como resultado de esta evaluación, deberá presentar, entonces, una serie de reflexiones y recomendaciones de política pública para potenciar las acciones institucionales en materia de desarrollo urbano ajustadas a una realidad.
En el caso de Tlacotalpan, este tipo de análisis nos permitió reconocer que el Gobierno Federal, en los últimos tres años, a través del Fondo para la Infraestructura Social Municipal y de sus diferentes programas y dependencias, invirtió un total de veintidós millones de pesos para la realización de diferentes obras y acciones, más de siete millones de pesos por año. También permitió observar que este recurso se destinó a la construcción y mejoramiento de vialidades, así como para la rehabilitación de espacios educativos.
En el caso del Gobierno del Estado, durante el sexenio de Miguel Alemán se invirtió en Tlacotalpan un promedio de 3.4 millones de pesos anuales. Principalmente en los sectores de comunicaciones y transporte, educación, cultura y desarrollo regional. En los tres primeros años de la administración de Fidel Herrera se gastó anualmente un promedio de 8.9 millones a través de la Junta Estatal de Caminos, la Secretaría de Comunicaciones y el Comité para la Construcción de Espacios Educativos.
La evaluación señaló también que las administraciones municipales recientes no le han dado el seguimiento adecuado a ninguno de los instrumentos de planeación existentes. Tampoco se han coordinado con las instancias federales y estatales en búsqueda de una visión integral de los lineamientos a seguir para el desarrollo local. Además, no han explotado el potencial que significa la inscripción de la ciudad en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y, con ello, gestionar recursos de organismos internacionales dedicados a apoyar estos sitios.
Corolario
La finalidad de estas cuatro propuestas es el aprovechamiento de los factores sociales locales como la base de un ordenamiento territorial exitoso. El desarrollo local parte del estudio y aprovechamiento de estos valores socioculturales. La influencia de estos será definitiva para moldear el diseño de cada pueblo, ciudad o región.
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Publicado por Daniel R. Martí Capitanachi en 09:14