domingo, 5 de septiembre de 2010

Trabajo entrega 8 de Octubre 2010


Patrones urbano- arquitectónicos de la vivienda en Veracruz
Siglo XX

Periodos:
1900-1925 (equipo de mariana)

1925-1950 (equipo de isis)

1950- 1975 (equipo de jorge Ortiz)

1975- 2000 (equipo de grisel y equipo de pluma)

2000-2010 (equipo de gloria)

Objetivo:
Explorar los patrones urbano-arquitectónicos de la vivienda creados durante el siglo XX.

1. Teorías de la vivienda y el hábitat residencial durante el siglo XX.

2. La vivienda como objeto de estudio:
• Análisis arquitectónico morfológico-tipológico (Características arquitectónicas, unifamiliar, multifamiliar)
• Análisis socioeconómico (residencial, medio-alto, medio-bajo, interés social, popular y precario)
• Análisis urbano (La vivienda como elemento estructurante del espacio urbano, trazo urbano correspondencia vivienda, Equilibrio entre el espacio público y espacio privado, Articulación espacial y social: equipamiento urbano y espacio público, (Manzanas, traza, parcelación, áreas de donación, espacio público, calles)
• Análisis normativo (Reglamentación, lineamientos y controles)
• Análisis tecnológico-constructivo (sistemas constructivos y tecnologías)


4. Confrontación de la teoría con los modelos urbanísticos localizados en el puerto de Veracruz



5. conclusiones:

Que proponemos como modelo urbano para el diseño de la vivienda

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Estimados alumnos les recuerdo que el viernes 10 nos vemos en la biblioteca de las oficinas del Centro Histórico ubicadas en la esquina de Esteban Morales y Landero y Coss frente a Bachilleres. a las 2 pm. Sean puntuales porque la Arq Alicia Vargas nos espera.


Tarea: Subir al blog su comentario general de las lecturas que les dejé en la fotocopiadora. Recuerden haber leido todo para el viernes.

A cotinuación les envío los apuntes de la clase del 3 de septiembre sobre Centros Históricos:


LOS CENTROS DE CIUDAD: PROBLEMAS Y OPORTUNIDADES


EL CENTRO DE LA CIUDAD:
Es generalmente el área más antigua en donde se concentran funciones comerciales y de servicios, entre las que destaca la administración.

Elementos importantes del centro de la ciudad:
edificios antiguos (sedes de gobierno)
la catedral
la plaza mayor o principal

Área central: Es un espacio más amplio que el aceptado simplemente como centro, se incluyen zonas industriales y espacios habitacionales generalmente de bajos recursos.

Ciudad interior: Es aquel espacio urbano que quedó encerrado entre el centro de la ciudad y los desarrollos suburbanos, es más peatonal y dependiente del transporte público.

Ciudades de periferia: Es la parte de la ciudad en la cual se dá la mayor parte del desarrollo urbano, nuevas inversiones, construcción y la vitalidad de la ciudad en general.

El centro y la ciudad interior están sujetos a procesos de declinación y degradación.

La declinación: Fenómeno demográfico, el cual se refiere a la pérdida de población en algún área.
También el término declinación se refiere a la pérdida de actividades económicas en una determinada área de la ciudad.

Sucesión: Sustitución de los residentes originales por unos nuevos residentes de menor estatus socioeconómico.
Cuando las actividades existentes son reemplazadas por otras dirigidas a servir grupos de menor estatus socioeconómico, se dice que hay una “proletarización de la actividad”.

Degradación: Fenómeno social consecuencia de los procesos de sucesión, se van dando problemáticas como el desempleo, la delincuencia y el crimen.
también existe degradación de las actividades económicas, son de perfil más popular que las existentes.

Gentrificación (aburguesamiento): Fenómeno contrario a la sucesión, se da cuando una población de mayor capacidad económica desplaza a los residentes originales que son de menor ingreso.

Valorización y desvalorización: Es el cambio de valores del suelo asociados a la gentrificación, sucesión y degradación respectivamente.

Deterioro: Desgaste y maltrato de estructuras físicas que se da como consecuencia de la desinversión, principalmente en mantenimiento, aunque también se da por la intensificación de su uso asociado a los procesos de sucesión.

Gentrificación (aburguesamiento): Fenómeno contrario a la sucesión, se da cuando una población de mayor capacidad económica desplaza a los residentes originales que son de menor ingreso.

Valorización y desvalorización: Es el cambio de valores del suelo asociados a la gentrificación, sucesión y degradación respectivamente.

Deterioro: Desgaste y maltrato de estructuras físicas que se da como consecuencia de la desinversión, principalmente en mantenimiento, aunque también se da por la intensificación de su uso asociado a los procesos de sucesión.

LA EXPANSIÓN URBANA Y LA DESCENTRALIZACIÓN COMO CAUSAS DE LA DECLINACIÓN DEL CENTRO.

PÉRDIDA DE COMPETITIVIDAD EN EL CENTRO. PROLETARIZACIÓN DE LAS ACTIVIDADES

EL PROCESO DE SUCESIÓN SOCIAL Y DETERIORO FÍSICO EN EL CENTRO.COMERCIALES Y DE SERVICIOS. CENTRALIDAD VS CONCENTRACIÓN.

EL CENTRO COMO ESPACIO DE EXCLUSIÓN SOCIAL.

GENTRIFICACIÓN. EL ABURGUESAMIENTO DE LOS BARRIOS.

LA SUBUTILIZACIÓN DE LA INFRAESTRUCTURA Y DE CIERTOS EQUIPAMIENTOS.

EL RETORNO A LA CIUDAD CENTRAL: ¿CUÁLES OPORTUNIDADES?

EL PAPEL DEL PATRIMONIO CULTURAL URBANO.

RENOVACIÓN, RESTAURACIÓN, REHABILITACIÓN, REVITALIZACIÓN, REGENERACIÓN, REDESARROLLO.

Renovación. Se refiere a una actuación en la que el objeto de intervención, que puede ser un inmueble, la infraestructura urbana, el mobiliario, etc. Se pretende adopte características de “nuevo”.

Restauración. Está fuertemente vinculada a los inmuebles y patrimonio histórico, lo que supone la existencia de un estado original.

Rehabilitación. Significa que hay que volver a conquistar la consideración o la integridad arquitectónica perdida, así como el uso y la práctica…. Restituir un potencial todavía presente en la estructura espacial y constructiva de los lugares interiores y exteriores.

Revitalización. En un sentido amplio significa dar vitalidad o regresar la vida en áreas de la ciudad o ciudades enteras que han perdido tal vida.

Regeneración. Se refiere a una actuación integral “sobre las distintas causas generales y los factores específicos que originan el deterioro urbano y habitacional.

Redesarrollo. Depende de la viabilidad financiera de la nueva inversión, es decir, cuando los beneficios esperados de la explotación del nuevo edificio superan la suma de los beneficios derivados de la explotación del edificio actual.

domingo, 29 de agosto de 2010

Ejercicio 2

Leer la siguiente lectura para comentar en clase.


“El espacio público: hacia la sustentabilidad de la ciudad”
Dr. Arq. Mauricio Hernández Bonilla

Introducción
¿Por qué es importante hablar del espacio público en la actualidad? Desde la antigüedad, los espacios públicos representan un papel importante en el desarrollo de la humanidad. A partir de la emergencia de los conglomerados humanos a manera de ciudades, los espacios públicos han jugado diversos roles en la estructuración, consolidación y desarrollo de las civilizaciones. Por ejemplo, en la grecia clásica, en las “Polis”, el espacio público representaba el lugar primario de la comunicación y del ejercicio de ciudadanía y democracia. En la ciudad prehispánica, el espacio público era el lugar de intercambio comercial, de manifestación religiosa y cultural, posteriormente, en la ciudad colonial y hasta la primera mitad del siglo XX, era el lugar del comercio, interacción social, rituales y las celebraciones religiosas. Pero, ¿cuál es el papel del espacio público en la ciudad contemporánea? ¿Cuál es la concepción de los espacios públicos en la construcción de la ciudad sustentable del siglo XXI? En la actualidad, algunos investigadores argumentan acerca de la desaparición del espacio público, otros afirman sobre la emergencia de nuevas formas y espacios de interrelación colectiva. Entonces nos preguntamos ¿Cuál es la situación del espacio público en la ciudad Mexicana? A partir de este cuestionamiento reflexionaremos sobre la situación actual y el futuro del espacio público en nuestras ciudades, con el principal objetivo de enfatizar sobre la importancia social, económica y ambiental del espacio público de cara a la sustentabilidad, de esta manera haciendo evidente, desde distintas perspectivas, el papel fundamental que éste representa en el desarrollo sustentable de las ciudades Mexicanas. Por otro lado, a través de estas líneas se pretende proponer la temática del espacio público como una línea de generación de conocimiento fundamental dentro de la Red de Estudios Territoriales desde la Sustentabilidad (RETSUS) .

La ciudad es el espacio público
El espacio público como las plazas, parques, calles y avenidas y la envolvente del espacio privado, es decir, las fachadas de los edificios, es lo que percibimos a primera vista como ciudad. La ciudad es el espacio público, este es el medio a través del cual, una ciudad informa sobre su esencia, identidad, historia, dinámica actual y finalmente acerca de la calidad de vida y habitabilidad que ésta proporciona a sus habitantes. Así, el espacio público lo podemos entender como un artefacto físico, como un elemento conformador de morfología con funciones determinadas; es el espacio de relación entre lo construido y lo no construido. También lo podemos identificar como un ambiente cultural, en donde las costumbres, tradiciones, prácticas cotidianas y de vida diaria se hacen visibles. En otro sentido, el espacio público puede ser considerado como una colección de bienes económicos cuantificables, como parte de la infraestructura y el equipamiento del sistema urbano conformando un sistema de partes interconectadas. Finalmente, lo podemos ver como un símbolo, como un icono a exteriorizar y una experiencia diaria abierta. Así precisaremos que, la ciudad esta conformada por el espacio público: las calles, plazas, parques, y estos a su vez, conforman la ciudad.

La crisis de lo público
Pero, ¿Cuál es la situación actual del espacio público? La modernidad ha traído consigo cambios en la forma de vivir la ciudad; así también han emergido cambios entorno a la valoración de la vida pública. En la ciudad contemporánea, la relación público-privada pierde su balance imponiéndose lo privado sobre lo público. Algunos analistas incluso, hablan sobre la desaparición del espacio público. Si consideramos el deterioro de lo público en la ciudad contemporánea, si podemos hablar de la desaparición de las cualidades públicas del espacio urbano, lo cual nos conduce a afirmar sobre la existencia de una “crisis de los espacios públicos”.

Desde inicios del siglo XX, la industrialización y automatización de la sociedad trajo consigo la transformación de las formas de vida, emergiendo así, la necesidad de crear nuevos espacios de vida que satisficiesen las nuevas demandas que imponía la modernidad. El funcionalismo rechazó las formas urbanas de la ciudad tradicional denegando la calle y la plaza, ya que, estas no correspondían con las emergentes relaciones económicas y sociales. Así, el espacio público de la ciudad histórica fue sustituido por grandes espacios abiertos sin delimitantes y solo flanqueados por las nuevas formas de vivienda, caracterizadas por los edificios de gran altura distantes unos de otros, en donde la vida entre los edificios se tornó difusa y carente de la vitalidad que caracterizaba al espacio público de la ciudad tradicional. Por otro lado, la separación cada vez mayor de las actividades humanas (trabajo-habitación-recreación), esto, coadyuvado por la masificación y excesivo uso del transporte privado, ha dado como resultado el crecimiento y expansión desmedida de las ciudades, convirtiéndose el espacio público en el espacio para el automóvil y no para el peatón.

La experiencia cotidiana en lo público cada vez resulta ser menos atractiva para los habitantes de la ciudad. Las calles y aceras se encuentran invadidas por usos privados, bien como estacionamientos o como espacios para el comercio y el trabajo de algunos. Las rutas peatonales ahora se caracterizan por ser caminos fragmentados, inaccesibles para los adultos mayores y para aquellos con capacidades diferentes. Además la contaminación y el ruido producido por los vehículos, tornan la experiencia urbana estresante y desagradable para muchos.

La crisis de lo público ha surgido de la continua privatización e individualización de la vida pública urbana. Por un lado, el espacio público ha perdido sus atributos como espacio de socialización e intercambio, convirtiéndose en muchos casos, en el espacio exclusivo de circulación a gran velocidad. Por otro lado, en la contemporaneidad se vive un cambio de percepción sobre el espacio público; desafortunadamente la experiencia pública se percibe insegura y por lo tanto existe una pérdida de confidencia en las actividades públicas. La entremezcla entre desconocidos puede resultar agobiante y frecuentemente esta caracterizada por el miedo y la desconfianza.

La ciudad se fragmenta y desconecta física y socialmente, impulsándose la privatización de la ciudad a través de las nuevas formas residenciales, como lo son la existencia cada vez mayor de “fraccionamientos cerrados”. Estos son enclaves habitacionales caracterizados por su mono-funcionalidad, homogeneidad social y exclusividad. Espacios urbanos que se aíslan de la ciudad para crear un ambiente “agradable, tranquilo y seguro” para aquellos grupos minoritarios de la sociedad capaces de pagar por este beneficio. Así, el espacio urbano se privatiza, la calle y los parques de calidad se vuelven accesibles solo para unos cuantos.

El espacio público de convivencia, intercambio y manifestación, política, social y cultural se sustituye paulatinamente por los espacios del consumo, imponiéndose los seudo espacios públicos promovidos por la globalización y el neoliberalismo económico sobre los espacios públicos tradicionales: los mega-centros comerciales son ahora el centro de recreo para muchos. Como un digno representante de estos nuevos valores de producción urbana en México, podríamos mencionar el complejo urbano “Santa Fe”, localizado al sur de la capital mexicana. En Santa Fe emerge “la existencia de un urbanismo, público y privado, que parece empeñado en romper la ciudad en fragmentos, en aislar a las personas, segregar los grupos sociales, encerrarlos a cada uno en sus guetos…sin espacios públicos, enfrentado a su entorno, que aparece como una ciudad amurallada para uso exclusivo de sus residentes acomodados y acobardados” (Borja, 2003)

La crisis de lo público también es evidente en la ciudad de los sectores de menos recursos. El crecimiento desmedido de la población y los movimientos migratorios del campo a la ciudad de las últimas décadas, han dado como resultado el crecimiento de las ciudades con equipamientos y servicios insuficientes y con muy bajos niveles de calidad de vida. Los barrios y colonias populares de nuestras ciudades creadas durante la segunda mitad del siglo XX, surgen sin espacios públicos suficientes, y en el caso de su existencia de muy baja calidad (Figura1). Frecuentemente observamos en nuestras ciudades la falta de balance entre lo construido y lo no construido, lo público y lo privado, entre lo verde y natural y lo asfaltado. Las ciudades mexicanas continúan expandiéndose de manera extensiva sin parques, plazas, y áreas verdes que provean de equilibrio ambiental, social y por lo tanto de calidad de vida del sistema urbano. Peor aún, en las colonias, fraccionamientos y barrios de los de los sectores de menores recursos, el poco espacio público existente se encuentra generalmente amenazado, primeramente por el abandono debido a la falta de preocupación por los bienes públicos; en segundo lugar, se encuentran amenazados por diversos agentes que fomentan su privatización a través de la construcción de viviendas y otro tipo de edificios. Aquí debemos reconocer, que el espacio público es tan necesario como el espacio privado para el desarrollo de las sociedades urbanas.

Espacio Público: recurso colectivo compartido
En la “crisis contemporánea del espacio público”, la vida pública y los espacio públicos se encuentran en riesgo, entonces es necesario cuestionarnos ¿cómo lograr una revalorización de lo público como un recurso colectivo y compartido? Frente a la crisis de calidad urbana de la ciudad mexicana, se hace necesario un cambio de cultura entorno a lo público y considerar al espacio urbano como un recurso colectivo y compartido y de gran importancia para la creación de calidad de vida urbana. Esto implica retomar una aptitud de vida colectiva enfrentando la experiencia urbana contemporánea caracterizada por la fragmentación, la discontinuidad física, la exclusión social, carencia de valores de asociación y respeto por nuestro ambiente público y así reconsiderar el espacio de la ciudad como el espacio de todos y no el de nadie. En la actualidad se requiere de un cambio de percepción del espacio urbano. Los espacios públicos, las calles y sus aceras, los parques y plazas, frecuentemente son considerados como un equipamiento e infraestructura más, que de manera cuantitativa atacan los rezagos de antaño. Sin embargo, además de esto se requiere una conceptualización del espacio público y la ciudad como un recurso colectivo, que unifica, integra, que se comparte, y que es responsabilidad de todos aquellos actores y agentes que lo producen y consumen: la ciudadanía, las autoridades y gestores urbanos. Considerar al espacio público como un recurso colectivo implica adoptar la vida urbana, su gestión y materialidad resultante como un concepto más rico e incluyente (Healey, 2002). Esto nos conducirá también a reconocer a los espacios públicos más allá de su valor físico y cuantificable para la cobertura de servicios urbanos, sino como un elemento esencial para el desarrollo sostenible o sustentable de las ciudades, identificando sus cualidades como detonadores del desarrollo ambiental, social y económico de las sociedades urbanas. Así el espacio público a través de una conceptualización más integral alcanzará valores como componente esencial del urbanismo y ordenador de la ciudad, como el espacio prominente de la sociabilidad urbana, la democracia, la participación social y de ciudadanía, como un medio indispensable para la promoción y recuperación económica de las ciudades y finalmente como un espacio que incorpora significados de vida diaria, anhelos, deseos y símbolos para todos aquellos que habitan la ciudad. Asumiendo nuevas aptitudes entorno a lo público, se contribuirá a la restitución paulatina de los valores de colectividad e integración, los cuales se han visto afectados negativamente por la creciente individualización, inseguridad y privatización de la vida urbana fomentada por la modernidad, las aptitudes y tendencias de la contemporaneidad

El rescate del espacio público
Afortunadamente, entre la crisis, emergen iniciativas importantes recuperando las cualidades del espacio público y recobrando la calidad de vida y habitabilidad de las ciudades. En diversas ciudades se han impulsado diversas estrategias y políticas para el mejoramiento y rescate de calles, avenidas, plazas y parques. Estas intervenciones sobre el espacio urbano, han estado generalmente enmarcadas en proyectos ambiciosos de regeneración involucrando acciones tanto en el ámbito público como privado recuperando sectores urbanos en decadencia. Además de recuperar el patrimonio urbano, estas intervenciones implican una reactivación económica y por tanto la promoción e inserción de las ciudades a una dinámica de competitividad. Por otro lado, estas estrategias e intervenciones emergen como respuesta a las tendencias de vida urbana, en donde la modernidad, la segregación y el enaltecimiento por la vida privada constriñen la sustentabilidad del espacio público de la ciudad actual (Hernández Bonilla, 2005). Un ejemplo importante es el caso de la ciudad de Barcelona, la cual a raíz de su designación para la sede de los juegos olímpicos aprovechó la oportunidad para llevar a cabo una recuperación integral de la ciudad a través de una estrategia basada en la conectividad de sus diversos sectores y zonas a través de una red de espacios públicos desde el centro hasta las periferias más desfavorecidas (Figura 2). Así beneficiando no sólo a las zonas turísticas e importantes para los dueños de los grandes capitales, sino más importante aún embelleciendo y monumentalizando el espacio urbano de las periferias populares y además proveyendo de calidad de vida y niveles dignos de habitabilidad a los barceloneses. Por el éxito de sus prácticas pertinentes, con visión ambiental, económica y social, en la actualidad Barcelona, es un modelo de desarrollo urbano sustentable en el mundo. En Latinoamérica, en la última década, también se han presentado prácticas importantes de intervención en el espacio público, como es el caso de Curitiba (Brasil) o el de Bogotá (Colombia). Ambos casos también representan ejemplos importantes sobre como el ordenamiento y desarrollo urbano sustentable puede conseguirse a través de formas innovadores de organización, planeación y diseño urbano sin la implicación de inversiones excesivas.

Por otro lado, en la ciudad popular, la ciudad de los más marginados, el espacio público sigue siendo el espacio primario de las diversas manifestaciones sociales, políticas, culturales y de vida diaria. Este representa el espacio social más inmediato, en donde los pobladores confirman su identidad colectiva, refuerzan vínculos vecinales, crean y re-crean su sociabilidad. A través de la investigación, hemos podido constatar como en las colonias populares, aunque a una escala menor y con recursos económicos mínimos, emergen prácticas importantes de sustentabilidad dignas de atención (Hernández Bonilla, 2004, 2005). En las colonias populares se ha analizado como los habitantes se han organizado en comités vecinales de protección del espacio publico y han defendido de la privatización, los pocos espacios públicos localizados cerca de sus viviendas. Los colonos se han apropiado positivamente de las calles, áreas verdes y parques para su rescate como áreas de juego y recreo para que los habitantes más jóvenes puedan crecer en un ambiente más sano y limpio y en donde puedan aprender a ser ciudadanos con responsabilidad de su ciudad y entorno inmediato (Figura 3). Las acciones en el espacio público de los sectores de menores ingresos resultan ser ejemplos importantísimos sobre como la participación, la apropiación positiva del espacio público, la identificación colectiva con el entorno y el reconocimiento del valor de lo público conllevan a formas innovadoras de organización, conduciendo al desarrollo y mejoramiento sustentable de nuestras ciudades (Figura 4).


El espacio público: hacia la sustentabilidad de la ciudad
Los casos anteriores nos invitan a la reflexión sobre los valores que el espacio público involucra. Los parques, las plazas, las calles y avenidas apreciadas como un recurso colectivo y compartido representan un elemento indispensable para la sustentabilidad de las sociedades urbanas, con valor y significado ambiental, social y económico. El espacio público constituye el espacio de aprendizaje de la sociabilidad, democracia, ciudadanía y desarrollo humano; además los espacios públicos trasmiten y crean significado simbólico, sentido de comunidad y pertenencia. Finalmente, estos valores contribuyen a la calidad de vida y habitabilidad sostenible de las ciudades. Es de suma importancia el reconocimiento de estos valores, sin una valoración integral de los espacios públicos como elementos fundamentales de la sustentabilidad difícilmente se alcanzará una concepción integral de lo que debe ser el desarrollo urbano sustentable.

Además, los nuevos proyectos de espacio público y el mejoramiento del existente deben ir acompañados de una visión y estrategias de gestión incluyentes y participativas, las cuales contribuyan a la creación de una ciudadanía más involucrada y responsable, y por consiguiente a una sociedad más integrada; conllevando a la creación de un espacio urbano más seguro y agradable, a una ciudad saludable para todos los ciudadanos, los niños, los jóvenes, las mujeres y los adultos mayores. Sin una gestión participativa, el proyecto del espacio público pierde su esencia de “público” y en consecuencia disipándose los valores y beneficios que puede involucrar.

Lo anterior, implica un reto, para alcanzar espacios públicos sostenibles debemos superar la fragmentación social, el individualismo, la falta de solidaridad y atractivo por la vida pública. Es necesario la promoción del interés por lo público; los gestores de la ciudad, las organizaciones, instituciones y todos aquellos interesados en la creación de ciudades más habitables deben asumir con responsabilidad este reto, fomentando una nueva conciencia sobre las condiciones actuales de nuestras ciudades, nuestros barrios, nuestras calles y espacios abiertos, áreas verdes y recreo. El desafío es crear una “cultura del espacio público” en donde los ciudadanos aprendemos realmente a apropiarnos positivamente del espacio exterior a nuestras viviendas, fomentando su cuidado, respecto, mantenimiento y buen uso. Así como en otros contextos, nuestras ciudades también pueden gozar de espacios públicos más agradables, independientemente de los recursos económicos disponibles; diversos casos han demostrado, que esto depende de más bien de formas innovadoras de organización social y de un cambio de aptitud y adquisición de conciencia.

Las universidades también juegan un papel importante en este proceso, ya que es aquí donde se forman los nuevos profesionales del ambiente construido, los cuales deben fomentar una nueva aptitud entorno a lo público. La generación del conocimiento debe ser congruente con la realidad social y ambiental de nuestras ciudades, es aquí donde la RETSUS (Red de Estudios Territoriales desde la Sustentabilidad) encuentra su pertinencia en el ámbito del diseño, planeamiento, gestión y desarrollo urbano con vistas hacia un futuro urbano más sostenible.

Respecto a la temática del espacio público, se considera que ésta debe ser una línea de investigación fundamental dentro de la RETSUS. Desde esta red, la situación actual del espacio público puede ser abordada a través de un “Observatorio del Espacio Público”, el cual cumpla tareas de monitoreo, investigación y principalmente de propuesta de políticas y estrategias para un mejor desarrollo del espacio público urbano en México. Inicialmente, a partir de la “red por el espacio público” se propone el establecimiento consensos y nuevas metodologías sobre cómo abordar el estudio de los espacios públicos en el campo de los estudios urbanos, el diseño y la planificación. Es necesario el establecimiento de formas innovadoras de análisis de nuevos proyectos de desarrollo y mejoramiento del espacio público; Así también, es de gran pertinencia investigar sobre la producción social del espacio publico, monitoreando y analizando los procesos de transformación, producción y desarrollo de lo público (la gestión, planeación, el diseño, participación, uso y apropiación cotidiana del espacio público. Por otro lado, se debe entender a profundidad los resultados e impactos de las intervenciones de espacio público dentro de los procesos de regeneración, mejoramiento y desarrollo urbano. Finalmente consideramos que la RETSUS a través de esta línea de generación del conocimiento podría jugar un papel muy importante en lo que hemos llamado “La creación de la cultura del espacio público” una cultura, la cual, su existencia es vital para la sostenibilidad de la ciudad Mexicana.

Bibliografía

Borja J, Muxi Z. (2003). El Espacio Público: Ciudad y Ciudadanía. Barcelona: Electa
Healey P. (2002). On Creating the ‘City’ as a Collective Resource. Urban Studies 39: 1777-92
Hernandez Bonilla M. (2005). Mejoramiento del Espacio Público en las Colonias Populares de México. Caso de estudio de Xalapa-Veracruz. Revista INVI/Instituto de la Vivienda, Facultad de Arquitectura y Urbanismo, Universidad de Chile: 181-99

Hernandez Bonilla M. (2004) Transforming public spaces in Mexico: The case of colonias populares in Xalapa. PhD Thesis, School of Architecture, Planning and Landscape, University of Newcastle upon Tyne, UK.

viernes, 27 de agosto de 2010

Ejercicio 1



Realizar la lectura de los siguientes textos para elaborar un resumen y comentar en clase.



Multiculturalidad y deslocalización urbana

Autor: María Concepción Chong Garduño


La intención de esta ponencia es enfatizar la problemática existente en las ciudades mexicanas propiciando un acercamiento crítico-reflexivo a la interpretación de las transformaciones en el ambiente urbano contemporáneo desde las particularidades de la multiculturalidad , manifiestas en el espacio público de la ciudad; examinando las incidencias de carácter global que han deslocalizado los lugares y por ende las formas de vida tradicional y bajo imaginarios universalistas que integran deseos y exacerban desigualdades.

Desde el renacimiento hasta principios del siglo XX las diversas manifestaciones del racionalismo han constituido una fuerza de renovación y progreso, formando un motor para la ruptura con el pasado y humanización del mundo, sin embargo desde la segunda mitad del siglo se ha convertido en un freno, un obstáculo, un límite, una complejidad; los criterios racionalistas de segregación, división y zonificación han entrado en crisis y, ésta, no sólo se expresa en la realidad de las ciudades sino que se manifiesta en todo tipo de arquitectura.

En México, a raíz de las aspiraciones de globalidad, muchas de las ciudades mexicanas presentan a finales del siglo XX, imágenes duales que confluyen para configurar manifestaciones inacabadas, característica en paisajes superpuestos, franjas segmentadas, obras interrumpidas y áreas deficitarias de servicios e infraestructura.

Por esta razón el "hecho urbano" constituye uno de los más desafiantes retos de y para la organización social y física, en este momento. La estructura urbana, los cambios en la forma de expresión y estética urbana están relacionados con los cambios en el modo de vida y la experiencia social.


A los procesos de estructuración urbana aparecen vinculados diferentes formas de vida, conflictos sociales y nuevos estilos de vida. Esto explica la relevancia y significación del hecho urbano en la vida social, en los modelos de actuación, planificación y desempeño individual. Por esta razón, hay que subrayar la importancia de la estrecha y mutua implicación entre el hecho físico de la ciudad, la estructura social que se cobija en ella y las dinámicas personales de cada uno de los individuos que la habitan.

No obstante que México se encuentra en vías de desarrollo, las formas urbanas de nuestro país se han ido insertando poco a poco en la globalidad . Los rasgos que se destacan, es el de la imagen, en tanto elemento de transición por sí mismo y el de la planeación urbana a través del ordenamiento del uso del suelo, instrumento que parece idóneo a la dinámica neoliberal . Como consecuencia de esto, la estructura social del país ha entrado en nuevas dinámicas, regidas básicamente por una economía de mercado.

La globalización la enfatiza A. Giddens , como consecuencia de la modernidad y ubica a la ciudad moderna como una forma social que observa continuidad con los órdenes sociales preexistentes. Acepta además que, “los asentamientos humanos modernos incorporan a menudo los sitios de las ciudades tradicionales”, a pesar de que la modernidad los desborda.

Frente a la imagen tradicional y para que las ciudades mexicanas participen con éxito en los mercados globales, México ha promovido cambios, en los cuales un componente especial es la imagen urbana. Las posibilidades de competitividad venturosa fueron previstas en torno de un conjunto urbano que debe consolidarse como sistema de ciudades eficientes. Maya Ambía (1998). Para lograrlo, se ha tratado de transformar lentamente, el medio urbano con la intención de adecuarlo a una imagen guía de aceptación internacional.

Estas transformaciones han traído como consecuencia que las formas de la ciudad, en el actual ambiente urbano contemporáneo se perciban con una imagen distinta; cada espacio público, cada rincón, cada componente arquitectónico, cada paisaje, constituyen figuras cambiantes, de las que se puede percibir siempre una impresión distinta. De esta manera la ciudad deja ver una identidad visual distinta, presenta un escenario para ser reflexionado y reelaborado constantemente, se construye y reconstruye junto a las transformaciones del espacio urbano, generando nuevos modos de circulación, de composición, de organización; por ende nuevas formas de sociabilización y de apropiación del ambiente común. La ciudad es, pues, el resultado de la confluencia de tres tipos de parámetros: físicos, sociales y personales.

El crecimiento y las transformaciones en las ciudades mexicanas, han provocado que actualmente se manifieste una mayor intensidad de relaciones espaciales, de relaciones sociales relativamente autónomas; sumado a esto, ahora las innovaciones tecnológicas de la comunicación propician el empleo indistinto de los espacios, mediante redes de interacción. Maya Ambía (1998).

Estas redes de interacción de las ciudades, se han convertido en estructuras complejas, en espacios de flujos o ecosistemas abiertos, como reconoce el ecólogo Terradas, quien desde su particular rama del saber se ha aproximado a la conceptuación de los procesos que inciden en la dinámica urbana. La ciudad, se compone hoy en el espacio como una trama de relaciones que tienen su formación en una estructura física determinada, estructura que se constituye en “hábitat”, de millones de seres humanos sobre el planeta.

La ciudad tal y como la conocemos hoy se extiende más allá de sí misma, con el avance de las comunicaciones, a través de las redes de transportes, haciendo converger lo urbano con la rural, se han creado sistemas poli-céntricos (un conjunto de ciudades o poblados que se extienden más allá del ámbito urbanizado), superando las hasta ahora limitaciones territoriales reconocibles para el urbanista. En estos procesos, al mismo tiempo, las funciones centrales del casco viejo de la ciudad, han sido desplazadas.

Este es el contraste que pone de manifiesto la dinámica de deslocalización de actividades y crecimiento de las redes de ciudades. Esta progresiva deslocalización de lo urbano, se manifiesta en la superación de la centralidad y la periferia de las ciudades, como señala Susana Finquelievic, al decir que, se identifican señales del surgimiento de una sociedad basada en formas inéditas de convivencia social que deja de tener su base en las formas clásicas cotidianas, y que eventualmente abandonan sus anclajes territoriales para tejer redes sociales globales.

Es justamente, en este proceso de crecimiento y transformación de las redes de ciudades donde hallamos espacios o lugares deslocalizados, y en donde se debe encontrar sentido y una necesaria aproximación a los procesos de ordenación territorial de la red de ciudades en la que estamos inmersos. Por un lado, porque nuestra sociedad integra las correlaciones de una globalidad en las comunicaciones y en los sistemas de transportes que disminuyen la importancia a la aplicación de los esquemas tradicionales de la planificación física. Por otro lado, porque la ordenación territorial se proyecta en las ciudades como realidad manifiesta. Debemos vislumbrar que en un esquema de ciudades globales, la función que éstas desempeñan en el espacio cambia, y lo hace al mismo tiempo que opera una distinta configuración del espacio y de la ordenación territorial. Como expusiera Finquelievich, las ciudades que logren integrar la tecnología, la sociedad y la calidad de vida en un sistema interactivo, ocuparán un lugar central en la nueva sociedad generando un nuevo mapa de centralidades y periferias urbanas.

En esta nueva configuración del espacio, existen lugares que se han quedado deslocalizados. Espacios que al no responder a las exigencias actuales, se han quedado condenados en parte a la inutilidad en una óptica de rentabilidad económica. Por otra parte, al no haber tenido una evolución urbana clásica sino estando modelado y organizado alrededor de otro tipo de actividades, se distinguen del tejido y del funcionamiento urbano y no puede integrarse a éstos fácilmente. Estos espacios al estar desfasados con respecto del sistema urbano se convierten en zonas más o menos abandonadas o subutilizadas.

Este abandono genera con bastante rapidez una verdadera degradación, y aparecen entonces lo que se llaman comúnmente "espacios baldíos" o “construcciones abandonadas”. Espacios y construcciones urbanas cuyo funcionamiento estaba integrado a la vida urbana y que se encuentran hoy en día olvidados. Como comenta Hayuth, en la mayoría de las ciudades, este espacio se convierte progresivamente en una especie de "no-man's land” , cada vez más desierto y degradado. El espacio ha sufrido una especie de petrificación en el tiempo, y constituye una anomalía anacrónica frente a una ciudad, que por el contrario, se ha transformado con gran rapidez.

La fractura simboliza generalmente para la población urbana la decadencia y hasta la muerte de esos espacios. En muchos casos estos sitios “deslocalizados” han sido la causa de la grandeza de esas ciudades y constituyen una base cultural a la cual la población se siente fuertemente unida. Pero las rápidas mutaciones trastornan todos los hitos, ya que los cambios no son verdaderamente comprendidos e integrados, muchos de los nuevos espacios de la ciudad son más o menos lejanos. Así, a falta de una imagen que los sustituya, los baldíos constituyen un verdadero traumatismo desde el punto de vista de su identidad para las ciudades cuyos habitantes, al percibir en el espacio una imagen de desolación, desarrollan una verdadera nostalgia con respecto a la actividad pasada.

Esta deslocalización o “segregación espacial”, definida así por Zaida Muxi, son zonas de la ciudad que caen de la vida urbana inexorablemente, que siguen siendo segregadas aún cuando se proponen rehabilitaciones sectorizadas y encerradas a través de espacios recuperados (de la ocupación de edificios antiguos y de la creación de nuevas áreas urbanas aisladas); promoviendo una negación explícita y destrucción del tejido urbano. Es por esto que, debe hacerse hincapié en que en la ciudad, los espacios deslocalizados son raramente el reflejo de una decadencia, sino más bien la expresión puntual de una inadaptación, a la cual la ciudad, no ha tenido los medios de responder. Esta situación parece hoy día muy perjudicial para la ciudad, ya que simboliza una situación de crisis y de traumatismo poco compatible con la promoción de un dinamismo y de una imagen de desarrollo.

La fisonomía urbana también se ha visto afectada, por otros procesos que han sido igualmente influyentes en la conformación de nuevas realidades. Entre ellos destacan los cambios en los espacios públicos y privados, mismos que tienden a la polarización, el aislamiento, la desarticulación, la segregación, la fortificación y el aislamiento.

Así encontramos otros lugares deslocalizados constituidos por una tendencia creciente a la construcción de espacios cerrados que se aíslan del resto de la ciudad. Esta situación arruina lo local, que presenta características específicas, como un espacio acotado, apropiado, lo desarticula, convirtiendo los espacios en “no lugares”; células que no reconocen las cualidades de un lugar como lo reconoce M. Augé, quien comenta que los lugares deben ser “espacios que propicien relaciones sociales, espacios revitalizados que reconozcan su historia y conserven la identidad del lugar”.

Zaida Muxi las llama islas, y dice que constituyen áreas residenciales o ciudades simuladas, que pretenden que la vida sea un continuo sedado dedicado al consumo inconsciente, que se apropian y seccionan territorio para suplir otras funciones. Por el contrario provocan el alejamiento de los espacios públicos abiertos y una pérdida de la calle como un espacio colectivo, y proliferan los espacios cerrados como los centros comerciales y los fraccionamientos bardeados. Se construyen fraccionamientos cerrados con una morfología defensiva que promueve el confort, la exclusividad, la seguridad y la armonía con la naturaleza; en los que además prolifera el aislamiento, la segregación y la exclusión. Como consecuencia de esto, la vida que se desarrollaba en la calle, en los parques y los cafés pasa a desarrollarse en interiores, tales como, en centros comerciales, en los fraccionamientos cerrados o en los clubes deportivos.

El encierro del que hablamos es paradójico considerando que vivimos en un mundo globalizado. Las ciudades de hoy en día reflejan procesos que se repiten por todo el planeta; se construyen territorios globales que promueven cada vez más el encerramiento y que lo conforman como un fenómeno internacional, reflejado en las múltiples formas de nombrarlo, como “gated communities”, “ciudades blindadas”, “bunquerización”, “urbanizaciones cerradas”, “ciudades cerradas”, “fortificaciones”, entre otros.

En estas pequeñas unidades fortificadas; los individuos se encierran, cada vez más, en sí mismos, en comunidades simuladas y en estructuras llenas de muros físicos y simbólicos, que dan la sensación de bienestar, exclusividad y seguridad, pero, al mismo tiempo, nos recuerdan constantemente de los peligros externos y la importancia de mantenerse aislados. Las nuevas islas urbanas ofrecen protección y construyen en su interior una utopía que contrasta con las circunstancias que viven los citadinos, con la criminalidad, la contaminación y la pobreza que se hacen patentes en los espacios públicos. Para ello, el encierro se presenta como una alternativa vital, que le permite al ciudadano-consumidor olvidar los aspectos adversos del territorio en donde vive y al cual pertenece.

Jaime Lerner reconoce estos espacios deslocalizados, de cara a ellos y atraído por la fuerza de la gravedad del maltrato que sufren las ciudades del mundo entero, propone una infinita cantidad de ideas para el uso de estos espacios. En su más reciente libro de "Acupuntura Urbana", relaciona la forma de intervenirlos, tal como lo hacen los pinchazos de las agujas orientales en el cuerpo humano. Usa el criterio de que se deben tocar los puntos de las zonas urbanas de manera que ayuden a curar, mejorar, así como crear reacciones positivas y en cadena; provocando la evolución de la ciudad como un todo. La medicina de Lerner propone actuar con pequeños estímulos simultáneos que activen la transformación urbana, que generen una reacción, escuchando el sentimiento de los ciudadanos, haciéndoles partícipes del cambio y actuar con calidad y precisión.

Las ciudades mexicanas forman parte de una dinámica del mundo occidental contemporáneo, inmensamente complejo, producto de las acciones y las ideas del ser humano, de sus formas de relación y de sus estructuras de poder, regido por las desigualdades sociales y territoriales. Vivimos en un espacio heterogéneo, como lo planteó Foucault en 1967, el de “Heterotopía”, el espacio del mundo contemporáneo por excelencia; un espacio que es sinónimo de estrés, de paro, de contaminación, de delincuencia, incluso de violencia. Vivimos en ciudades que van perdiendo el carácter público que las generó, e intereses privados las transforman a su antojo. Se están diluyendo sus rasgos históricos, sus barrios populares, sus señas de identidad, sometidas a la ley del mercado que campa a sus anchas.



Son espacios en los cuales el espacio público va cediendo terreno a una organización semiprivada, donde hay un acceso desigual al espacio y donde el lugar es vivido conforme a los parámetros establecidos por el consumo y que dan lugar a una reorganización del territorio metropolitano donde hay una ruptura de lo comunitario. Ciudades donde los espacios deslocalizados aumentan cada día, los baldíos, las construcciones abandonadas o subutilizadas, los centros comerciales, los fraccionamientos cerrados. Los lugares para practicar deportes, los complejos educativos se producen y reproducen a lo largo y ancho del país, pero cada vez más bajo un esquema fortificado, caracterizado por el aislamiento. En contraposición tenemos una calle que cada vez más es lugar de paso, de juego y trabajo para aquellos que han sido excluidos de la lógica del miedo y el consumo.
Con este escenario no queda más que fomentar el papel de estos espacios aislados como nodos centrales, para unir y rescatar los fragmentos, para que dejen de ser islas y pasen a ser nodos de centralidad, a partir de los cuales volvamos a tener una ciudad.

El momento actual, por lo tanto, debe orientar su análisis y su reflexión no solamente a los aspectos cuestionables de la planificación urbana cuantitativa y su ideario moderno, sino también a toda la materia establecida de la ciudad, y a partir de allí evaluar los resultados concretos de las situaciones portadoras de sentido. Actualmente nosotros andamos a tientas con lo nuevo, y el vacío que acompaña esta búsqueda hace más fácil y refuerza la tendencia a la regresión y a la necesidad de apegarse a las tradiciones más recientes.

La ciudad es una herencia de fases históricas; cada legado es el reflejo de las necesidades materiales y espirituales de los ciudadanos del pasado, de la tecnología del momento, de las bases económicas, de las instituciones y de las distintas configuraciones sociales. La ciudad se puede considerar como un lugar excepcional de convivencia. Hay que saber aprovechar su densidad, que genera riqueza y diversidad cultural. Concebir la urbe como un espacio ideal para la formación, el trabajo, la diversión, un espacio civilizado y placentero. Debemos considerar sobre todo, como afirma Kevin Lynch, que la ciudad es tal como la ven, piensan, viven y perciben los propios ciudadanos y es distinta según la clase social, la movilidad o la economía del individuo.

Es posible ver y concebir el espacio urbano como un proceso creativo, donde los proyectos arquitectónicos y urbanos se conviertan en soporte para las actividades y percepciones humanas, recobrando factores contextualizantes y sociales a través de la intervención de los espacios deslocalizados; donde cada ciudadano pueda intervenir activamente, entablándose un diálogo entre espectador y obra con una necesidad de experimentar y descubrir estéticamente la ciudad.


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TERRADAS, J. (2001). Ecología Urbana. Barcelona.


Leer la siguiente lectura para comentar en clase



El Análisis de lo Sociocultural en el ordenamiento de los asentamientos humanos

Aplicable a comunidades que NO manifiestan las mismas características que la ciudad.

M. Arq. José Antonio Ochoa Acosta




Preguntas Base
¿Qué características de la cultura influyen en la conformación de los entornos construidos?
¿Qué influencia ejerce el entorno construido sobre la cultura?, y finalmente,
¿Cuáles son los mecanismos que ligan la mutua interacción entre cultura y entorno construido?

Objetivos de la propuesta
Identificar el grado de influencia de los factores; físico geográfico, socioeconómico y cultural en el desarrollo urbano de una pequeña localidad.
Conocer la concepción simbólica de la población acerca de diversos elementos naturales así como su relación con la orientación y distribución de los asentamientos humanos.
Reconocer las prácticas culturales más relevantes que definen a la población indígena o rural, destacando el análisis sobre el significado y uso de los espacios públicos y la vivienda.
Ubicar el tipo de materiales utilizados en la construcción de la vivienda tradicional y del entorno urbano.
Identificar y analizar los principales programas y acciones gubernamentales en materia de ordenamiento territorial, resaltando los alcances y limitaciones de sus políticas en torno a la satisfacción de los requerimientos socioeconómicos y culturales de la población indígena o rural a quien va dirigida.
Generar propuestas y recomendaciones, en términos de política pública, sobre la manera de potenciar las acciones institucionales de ordenamiento territorial en localidades y comunidades indígenas o rurales.

Propuesta 1 - La diferencia entre análisis y diagnóstico
Antes de introducirse en el tema de los rasgos socioculturales, es muy importante distinguir, en una metodología de ordenamiento territorial, la diferencia entre lo que es el análisis y el diagnóstico ¿Por qué? Pues porque cada etapa conlleva acciones completamente distintas y una es consecuencia de la otra. Mientras que el análisis es la separación de las partes de un todo para entender mejor sus manifestaciones, la diagnosis es la acción de diferenciar una situación particular de un modelo ideal o anteriormente establecido. Por ejemplo, un médico examina a una persona (caso de estudio) realizando distintos exámenes (análisis) y la suma de los resultados de cada prueba le permite emitir un diagnóstico conforme a un ideal de salud para esta persona.

En el caso del ordenamiento territorial, únicamente se puede emitir un diagnóstico a la conclusión de varios análisis – geográfico, socioeconómico, urbano y, en su caso, sociocultural. Por ejemplo: El equipamiento urbano que durante la etapa de análisis se debe cuantificar conforme a las UBS, en el diagnóstico deberá reconocerse el déficit o superávit por cada subsistema conforme al ideal de desarrollo que propone la SEDESOL en sus normas de equipamiento. La suma de todas las variables y principales indicadores de cada análisis podrán determinar, entonces, un sólo diagnóstico integrado para el fenómeno urbano en estudio, con base en un concepto ideal de desarrollo.

Propuesta 2 – El análisis cualitativo
Datos e indicadores de estabilidad social y cultural
En 2007 se llevó a cabo un estudio de evaluación socioeconómica para la zona de monumentos de Tlacotalpan, mismo que derivó en la elaboración del programa especial para la conservación y manejo de su zona de valor patrimonial. Cuando se trabajó en la etapa de análisis, se consultaron los indicadores que manejan el INEGI y la CAEV sobre electrificación y agua potable señalando una cobertura aproximada del 97% de cada servicio sin embargo, y con gran sorpresa, mediante un estudio cualitativo se detectó que el agua que llega a las casas es de muy mala calidad, de los cuatro pozos que se reportan, dos no funcionan, otro esta contaminado y el único que se explota ofrece a la ciudad un servicio lleno de tierra y de malos olores. Este estudio permitió reconocer, en el caso de la electrificación, que por las noches, a la hora que la mayoría de las casas enciendes sus luces, la potencia de la iluminación disminuye, presenta altibajos o, en casos, se suspende el servicio debido a que la red, incluyendo sus transformadores, no soporta la demanda del mismo.
Las herramientas del análisis cualitativo (observación participante, entrevistas, encuestas, consultas, cuestionarios, entrevistas a profundidad y reuniones comunitarias) permiten, al estudioso del asentamiento humano, reconocer; la calidad de vida del habitante, los niveles de seguridad y las expresiones de violencia que pudieran existir. La eficacia de los servicios de salud y educación y, en su caso, los grados de interculturalidad que presenta una sociedad.

Los estudios cualitativos se realizan, principalmente, para conocer la opinión de los habitantes sobre la calidad de los servicios que le ofrece su asentamiento. De manera paralela, es de sumo valor la realización de entrevistas a profundidad con diversos actores del desarrollo (representantes de organizaciones, funcionarios locales, estatales y federales) y, así, obtener un panorama integral de la problemática territorial.

Un análisis cualitativo, en algunos casos, humaniza la frialdad de cualquier estudio que sólo aprovecha los datos estadísticos para su integración. Vuelve los ojos a lo más importante que debe atender un urbanista, que no es el color para definir los usos del suelo ni la propuesta de estructura vial, es, mas bien, hacia el habitante común que pocas veces es escuchado con este nivel de acercamiento.

Propuesta 3 – El análisis sociocultural
Introducción
Los pueblos y comunidades indígenas de México están conformados por cerca de diez millones de personas que tienen sus propias culturas y lenguas, sin embargo, en su mayoría no disfrutan aun de condiciones económicas y sociales que les propicien una mejor calidad de vida. La mayoría de las comunidades se caracterizan por contar con altos niveles de pobreza y con una situación de desventaja, en todo sentido, al promedio nacional. Prevalece la escasez de empleos, bajos salarios y altos niveles de desnutrición; una notable tasa de mortalidad y morbilidad materna e infantil, un amplio rezago educativo, dificultades de acceso a una vivienda digna, así como de dotación básica de infraestructura urbana.

El tema del desarrollo urbano y la vivienda en el ámbito indígena es un motivo de atención de los especialistas en las ciencias sociales -antropólogos, sociólogos, etnólogos-, así como de organizaciones e instancias gubernamentales. A pesar de este interés, la documentación existente permite afirmar que hay, por un lado, la anarquía y desconocimiento de la autoridad local para llevar a cabo un correcto desarrollo urbano y, por otro, la imposición de acciones por parte de autoridades de órdenes superiores de gobierno, ajenos a una realidad loca. En el mejor de los casos, y sin estudios previos que garanticen el éxito, en los pequeños asentamientos se intenta replicar las acciones de programas o estrategias que resultaron exitosas en otras latitudes con características socioeconómicas y culturales, sino completamente distintas, ajenas a las de un ámbito de estudio rural mexicano o veracruzano.

Estas líneas han intentado reflexionar sobre ¿Cómo se puede mejorar la calidad de vida en comunidades indígenas o rurales con éxito? ¿Qué parte de un estudio para el ordenamiento territorial permite descender a un ámbito meramente local y comprender sus manifestaciones? Probablemente la respuesta pueda ser conociendo sus manifestaciones socioculturales y su relación con la sociedad.

Las manifestaciones socioculturales
“Las manifestaciones de la cultura permiten establecer los límites del yo frente al otro yo, dando identidad al individuo, al grupo o a la ciudad ya que determinan cuales son las características importantes y validas, útiles y significativas para una identidad; sin embargo es también lo que da diversidad al definir los limites de una región en términos de lo que sé comparte con otros grupos y lo que no se comparte” (Amerlinck y Bontempo, 1994, p. 86). Las manifestaciones socioculturales son el conjunto de factores o características de los sistemas políticos, económicos, sociales y culturales que identifican a un asentamiento humano, una región o un país. Estos factores son, en primer lugar, de orden geográfico y climático, pero se basan en un entorno local productivo y social.

“El entorno construido es un espacio donde convergen factores físicos, sociales y culturales, con un sentido y una característica humana universal que existe desde que el hombre es sedentario. Las viviendas, asentamientos y paisajes son producto del mismo sistema cultural y de la unión del mundo y son, por lo tanto, partes de un sólo sistema” (Rapapport, A, 1972, P.98).

Los factores socioculturales que se recomiendan analizar para la elaboración de un programa de ordenamiento territorial son; Comprensión del entorno (cosmovisión), distribución simbólica del espacio, arquitectura y vivienda tradicional, comunidad con sus costumbres, tradiciones y creencias religiosas.

Comprensión del Entorno - Cosmovisión
Como es sabido, la cosmovisión de una sociedad es el conjunto de sus opiniones y creencias que conforman la imagen o concepto general del entorno y del mundo, de donde interpreta su propia naturaleza y la de todo lo existente.
En el ámbito de los asentamientos humanos, conceptos geográficos, como el propio universo, la tierra, el agua, el aire, el fuego, el sol, rayos o cerros pueden ser factores que condicionan su ubicación, morfología, la relación de sus espacios y las conductas humanas.

Por ejemplo: La idea de los nahuas de la Sierra Norte de Puebla respecto a la geografía del cosmos, contempla la tripartición del universo en planos horizontales. “El cosmos es una superficie plana y finita, sobre y bajo la cual se encuentran los otros dos planos del mismo: el cielo, ilhuicac, rodeado por los astros y los fenómenos atmosféricos, y el inframundo, talocan en cuyo interior habitan las fuerzas y seres telúricos que mantienen un comportamiento ambiguo respecto del hombre” (Lupo, 2001, p. 335-389).

Un ejemplo más claro puede darse al analizar los escudos de armas de los municipios en Veracruz que reflejan, en su mayoría, la concepción local del universo. Como en el caso de Xalapa y su relación al cuarto cerro de los aztecas Nauhcampatépetl o Cofre de Perote y al quinto cerro, Macuiltepetl. En los municipios donde la vida económica e, incluso, su consolidación como asentamiento se debe a una actividad productiva especifica y que sin ella podría venir un proceso de deterioro social incluyen, sin dudarlo, el elemento económico vital. En el caso de los municipios de producción agropecuaria, es común encontrar algún elemento vegetal como el elote, la caña, la naranja, el café o una cabeza de ganado. En los industriales no falta el perfil de una fábrica o una torre de petróleo.

Comprensión simbólica del espacio
Aristóteles mencionaba que la ciudad es, por naturaleza, anterior a la vivienda y a cada uno de nosotros porque el todo es necesariamente anterior a la parte.
Un centro de población, en su conjunto, constituye un gran laboratorio para el análisis de las experiencias sociales. La estructura urbana, los cambios en la forma de expresión y estética urbana están relacionados con cambios en el modo de vida y la experiencia social.Diferentes formas de vida, conflictos sociales y nuevos estilos de vida parecen vincularse a los procesos de estructuración de la trama urbana. Esto intenta explicar la relevancia y significación del hecho urbano en la vida social, así como en los modelos de actuación, planificación y desempeño individual. Como resultado hay que subrayar:
1)la importancia de la estrecha y mutua implicación entre el hecho físico de la ciudad,
2)la estructura social que se cobija en ella y
3)las dinámicas personales y biográficas de cada uno de los individuos que la habitan.

La ciudad es el resultado de la confluencia de los parámetros de estos tres tipos: físicos, sociales y personales. En este caso, se les puede responder a las preguntas de inicio que, en la dinámica de la estructura urbana: primero, las personas construyen la ciudad y los edificios; luego, la ciudad construye a las personas, vale decir, determina su manera de pensar, sentir y actuar. Por esto, cualquier incorporación de políticas generales de desarrollo urbano no funcionara, en su totalidad, si está ajena a las realidades sociales.

En el caso de Xico, Veracruz que, cosmogónicamente, ostenta un fuerte vínculo entre el acceso a la ciudad, el templo de la Magdalena y el Cofre de Perote no ha sido bien visto, salvo por los propietarios del transporte público, el cambio de sentido de la vialidad principal (calle Miguel Hidalgo)

En el esquema original, la ciudad se iba abriendo modestamente a la mirada y se mostraba - cuadra por cuadra - hasta los pies del templo. La decisión de hacer esta calle sólo de salida olvida que la concepción urbana de la ciudad es anterior a la incursión del vehículo automotor. Ahora se da la espalda al concepto que originó el desarrollo de esta manera optando por una supuesta mejoría para el transito de vehículos.

Arquitectura y vivienda tradicional
El tema de la vivienda en el ámbito rural o indígena han sido un motivo de atención de los especialistas en las ciencias sociales, de organizaciones e instancias gubernamentales; no obstante, el análisis se centra desde el punto de vista físico constructivo. A pesar de este interés, la documentación existente permite afirmar que no se ha logrado definir un concepto universal de vivienda tradicional y es que, dependiendo de los diversos enfoques con que se aborde, se determina su definición. Se confunde fácilmente, en parte por tratarse de un tema de investigación poco desarrollado y porque al industrializarse la construcción de viviendas, se producen diseños que se repiten en serie para cualquier grupo social, sin tomar en cuenta su especificidad cultural.

Por otra parte, existen factores económicos y socioculturales que inciden en la construcción de la vivienda; para algunos sólo representa el valor de su uso, para otros es un sinónimo de estatus social y, para muchos, representa contar con patrimonio familiar, económico y cultural que preserva su identidad.
Debido a una ausencia real de información sobre las características de la vivienda tradicional en un ámbito ajeno a las ciudades, resulta esencial un análisis que descubra el significado que tiene, para sus moradores, la construcción de la vivienda y su uso. Este estudio seria un buen argumento para elaborar e implementar propuestas de Desarrollo Regional Integral, Sustentable e Intercultural, así como para brindar a las instancias gubernamentales involucradas en la promoción de vivienda, elementos claros para que las políticas públicas atiendan el tema desde una perspectiva local.

En Coacotla, municipio de Cosoleacaque, la poca vivienda tradicional que existe se construye en agrupaciones de 3, 4 y hasta 5 chozas ya que, cada una de ellas, son utilizadas para una función en especial. Una es el comedor, otra el área de estar, también pueden ser las recamaras o, una sola, fungir como dormitorio comunal. Conjuntamente, se edifican piezas accesorias para los servicios como la letrina, bodegas, un espacio para la colocación del lavadero o del fogón.
La mayoría de las chozas se colocan de forma que siempre estén refrescadas por los vientos dominantes del lugar y a la margen de caminos o calles. Debido a las características físicas de los materiales de construcción, la tecnología edificatoria aplicada y el aprovechamiento aislante de las cubiertas, las chozas siempre están levantadas en un solo nivel.

El sistema a base de tierra es utilizado en la región debido a que cuenta con propiedades térmicas que permiten, durante épocas de calor, un ambiente fresco en el interior mientras que, cuando bajan las temperaturas, la vivienda mantiene una temperatura templada.

Es muy importante rescatar la arquitectura tradicional de Coacotla ya que puede ser una alternativa económica para los problemas actuales de vivienda. Se integra perfectamente al paisaje y es biodegradable 100%. Es apta para los climas calurosos y, con la cubierta bien colocada, es resistente a la lluvia.

Comunidad - costumbres, tradiciones y creencias religiosas.
El análisis de la estructura social que se resguarda en la ciudad es determinante para complementar la planeación del desarrollo urbano con el desarrollo social y el económico. De esta manera, es posible sustentar y sostener mejor las líneas estratégicas a proponer.

Como parte de este análisis se mencionan a continuación dos factores importantes a considerarse:
Centros rectores y santuarios regionales.
Los centros rectores son los principales municipios donde se llevan acabo la actividad comercial, donde converge la producción de cada municipio cercano y que pueden ser de perfil: agrícola, artesanal, textil, entre otros. Casos que se repiten a lo largo de Veracruz son los famosos tianguis que se colocan los fines de semana en parques y plazas principales. Este fenómeno ha evolucionado en las ciudades aunque, ahora, en lugar de vender productos de la región, en estos mercados se venden artículos importados y de dudosa calidad. Sin embargo, este tipo de eventos permite una interrelación de ámbito regional que provoca también el intercambio de ideas y conductas, entre otros.

En el caso de los santuarios regionales, estos marcan la movilidad devocional que está relacionada con la visita en las fechas en las que se celebra alguna fiesta patronal. Los santuarios son también puntos de confluencia de diversos grupos. Es conocida por todos, la incidencia de personas que hay en torno a la Candelaria en Tlacotalpan, San Mateo en Naolinco, La Magdalena en Xico y el impacto urbano e intercultural que esto significa.

Tradiciones y costumbres urbanas
En lugar de describir a que se refiere esta parte del texto, viene mejor la incorporación de un caso que sucedió en torno al Parque Zamora del Puerto de Veracruz. En la administración municipal de 2005-2007 hubo el interés de construir un estacionamiento subterráneo por debajo del parque Zamora y proponiendo, como cubierta, un parque de diseño contemporáneo. Si bien el parque actual no cuenta con un patrimonio arquitectónico ni natural digno de preservarse, la propuesta propició fuertes reacciones ciudadanas en su contra. Pero ¿Qué les molestaba? ¡Su parque se iba a remodelar con un beneficio adicional!

De los correos cadena que se reciben recurrentemente, uno contenía una larga explicación en contra de la modernización del parque pero los argumentos utilizados eran bastante endebles. La idea de proteger unos almendros sin valor biótico interesante o la fuente de sodas construida con cemento y herrería no despertaban interés alguno. Sin embargo, un video anexo con imágenes del parque tenia como fondo el danzón número 2 de Márquez y, las últimas imágenes era de gente bailando en medio del parque y, esto, era el quid. El parque contiene la vida social de generaciones practicantes de este baile y todas las relaciones humanas y manifestaciones culturales que le rodean, lo que estaba en riesgo de perderse era esta costumbre urbana y, con ello, el significado que para sus habitantes es.

Propuesta 4 – El análisis de la participación de los actores del desarrollo urbano local
Una adición importante para cualquier estudio urbano debe ser la evaluación de la autoridad en los últimos años y en el presente. Esta valoración comúnmente no es bien vista por las autoridades que promueven los programas de ordenamiento territorial pues pone en la balanza su quehacer y verifica su rendimiento.
Este tipo de análisis permite al proyectista poner los pies en la tierra al realizar sus propuestas de desarrollo pues exhibe los verdaderos alcances y las reales limitaciones de la oferta institucional. La parte estratégica de un programa, como resultado de esta evaluación, deberá presentar, entonces, una serie de reflexiones y recomendaciones de política pública para potenciar las acciones institucionales en materia de desarrollo urbano ajustadas a una realidad.

En el caso de Tlacotalpan, este tipo de análisis nos permitió reconocer que el Gobierno Federal, en los últimos tres años, a través del Fondo para la Infraestructura Social Municipal y de sus diferentes programas y dependencias, invirtió un total de veintidós millones de pesos para la realización de diferentes obras y acciones, más de siete millones de pesos por año. También permitió observar que este recurso se destinó a la construcción y mejoramiento de vialidades, así como para la rehabilitación de espacios educativos.

En el caso del Gobierno del Estado, durante el sexenio de Miguel Alemán se invirtió en Tlacotalpan un promedio de 3.4 millones de pesos anuales. Principalmente en los sectores de comunicaciones y transporte, educación, cultura y desarrollo regional. En los tres primeros años de la administración de Fidel Herrera se gastó anualmente un promedio de 8.9 millones a través de la Junta Estatal de Caminos, la Secretaría de Comunicaciones y el Comité para la Construcción de Espacios Educativos.
La evaluación señaló también que las administraciones municipales recientes no le han dado el seguimiento adecuado a ninguno de los instrumentos de planeación existentes. Tampoco se han coordinado con las instancias federales y estatales en búsqueda de una visión integral de los lineamientos a seguir para el desarrollo local. Además, no han explotado el potencial que significa la inscripción de la ciudad en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO y, con ello, gestionar recursos de organismos internacionales dedicados a apoyar estos sitios.

Corolario
La finalidad de estas cuatro propuestas es el aprovechamiento de los factores sociales locales como la base de un ordenamiento territorial exitoso. El desarrollo local parte del estudio y aprovechamiento de estos valores socioculturales. La influencia de estos será definitiva para moldear el diseño de cada pueblo, ciudad o región.


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Publicado por Daniel R. Martí Capitanachi en 09:14